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Un documental recupera la historia de la ex AU-3 y la lucha vecinal que dio origen al Parque Goyeneche

Daniel Bagnoli, documental El Obrador del Barrio

Memoria barrial y reconstrucción colectiva: a 50 años de la última dictadura, una producción audiovisual vuelve sobre las huellas que dejó el fallido proyecto de la AU-3 en la Comuna 12. Dirigido por Lucas Hernández, “El Obrador del Barrio” reconstruye la expropiación de viviendas, el abandono del territorio y la organización de vecinos —con el testimonio clave de Daniel Bagnoli, referente histórico del CEPAS— que logró transformar ese espacio en un parque público. El documental, recientemente liberado en YouTube, pone en valor la memoria y la identidad de los barrios.


Por Mateo Lazcano

Además del horror y la muerte, la última Dictadura Militar dejó otras huellas que pueden verse todavía hoy, a 50 años. Una de ellas atraviesa de cuajo a la Comuna 12, y responde al fallido proyecto de la AU-3, para el cual se expropiaron cerca de 800 viviendas a finales de los 70.

El abandono de la iniciativa dejó un territorio baldío de dos kilómetros de extensión, que pudo transformarse en parque después de una persistente lucha vecinal. En 2022, un grupo de jóvenes se propuso recuperar esta historia, mediante un documental, que hace algunas semanas quedó liberado para ser visto en Youtube. Su director, Lucas Hernández, cuenta cómo fue el proceso.

“Yo tengo 30 años. Fui al secundario al Instituto Santa María de los Ángeles y con mis amigos, cuando había que juntarse a jugar al fútbol, a pasar el tiempo, o a compartir un rato, el lugar era siempre las plazas de Goyeneche”, se presenta Lucas.

Dentro de ese grupo, estaba Tomás Bagnoli, cuyo padre, Daniel Bagnoli, había sido uno de los impulsores del “Centro para la Acción Solidaria” (CEPAS), situado en Tamborini 4227, y referente de los reclamos en los años 90 para la recuperación del lugar.

Daniel Bagnoli, documental El Obrador
El fortuito hallazgo que dio lugar al documental

Fue mediante un hecho fortuito en el centro CEPAS que a Lucas le surgió la iniciativa de realizar un documental. “Como estaba la familia de Tomás, nosotros frecuentábamos mucho el centro. Pero si bien tenía una biblioteca y se hacían actividades puntuales, no estaba tan activo. Allá por el 2018, con nosotros más grandes, nos propusimos reactivarlo, y para eso era necesario limpiar y organizar los lugares.

Estaba lleno de registro gráfico, de material de artistas de la zona, porque siempre tuvo cercanía con la Cultura, y en un momento, localizamos unos VHS. No sabíamos qué tenían, pero como yo estaba en el palo estudiando Cine, Tomás me pidió si los digitalizaba”, cuenta.

Lo que encontró lo dejó sorprendido: “Era material con mucho valor, que seguramente lo habían usado para algún aniversario del centro. Tenía registros de archivo bien editados, inclusive una nota que se hizo en los 90 para la TV. Entonces frente a la idea original que era armar algo chiquito para redes sociales me pareció mejor hacer un corto-documental, armando un guión narrativo que cuente la historia del CEPAS y de las plazas, que van de la mano”, dice Lucas.

Al material le sumó un testimonio clave, el de Daniel Bagnoli, que para 2018 todavía estaba activamente presente en el CEPAS. “Hasta ese momento, era como que la cronología todavía tenía un par de partes negras, que no sabía bien qué había sucedido y cómo contarlas. La charla sirvió para clarificar todo eso”, señala.

Pero en esta etapa Lucas estaba en los inicios de su carrera, con trabajos que le demandaban mucho tiempo. Entonces, guardó en un disco todo el material y por un tiempo no lo tocó.

Las proyecciones, una nueva dimensión en sí misma

“Un día, cuando habían pasado varios meses del momento de filmación, me decido a sentarme y empezar a manipular lo que tenía. Increíblemente, a la noche, me llama Tomás, para avisarme que Daniel había fallecido. Lo tomé como el impulso para empezar a activar, para que sirva también como homenaje a él. Y con la pandemia, encontré la oportunidad de avanzar y armarlo, con la colaboración de colegas y conocidos, todos dando una mano”, recuerda.

Documental El Obrador del Barrio
En 2022, empezaron entonces las proyecciones, en el Centro CEPAS, y escuelas de Saavedra. “Era algo muy autogestivo, conseguíamos un proyector y lo mostrábamos. Y encontramos en la instancia de proyección una nueva dimensión para el documental. Porque se armaba cine-debate, o se acercaban vecinos que habían vivido toda la experiencia de la expropiación de las casas, la obra inconclusa y la lucha por el Parque Lineal. Y eso fue como terminar de llenar las partes negras de la cronología”, plantea Lucas Hernández.

El documental, una forma de preservar la identidad

Por las buenas devoluciones que recibían del público Lucas y Tomás Bagnoli, apareció la necesidad de hacer abierto el documental. “Era como una presión bien entendida, de gente que nos pedía verlo de vuelta o mostrárselo a algún familiar. Y la realidad es que si bien nos encanta la proyección presencial y creemos que es muy valiosa, teníamos que lograr que la única manera no sea que nosotros vayamos con el pendrive a donde se reproduzca. Entonces en marzo de este año, lo subimos a Youtube”, comenta.

La producción tiene, según su director, todo un sentido de lucha por la identidad del espacio y sus habitantes. “La idea con el documental también es ayudar a revalorizar este espacio de Goyeneche. Hay una idea de territorio, y de soberanía, que son parte nuestra. Yo no soy quién soy, si no hubiera tenido el espacio en las plazas, donde aprendí a andar en bicicleta, donde iba a jugar de chico, y de adolescente.

Entonces esta identidad hay que preservarla y el registro audiovisual es una herramienta importante para eso. Que el documental contribuya a eso, es algo que me emociona, porque creo que es a su vez útil para que la gente que es de nuestra generación u otras y vive frente a la plaza, pueda entender que son terrenos ganados por la acción y lucha de vecinos que estuvieron antes”, concluye Lucas Hernández.

Sobre el documental

La producción repasa lo sucedido en el “Sector 6” de la traza de la ex AU-3, que es el que iba desde Avenida General Paz hasta Congreso, desde que se hicieron las expropiaciones hasta finales de la década de 2010. Lleva el nombre de “El Obrador del Barrio”, que recuerda el uso que se le dio a la manzana de Holmberg entre Iberá y Tamborini, ocupado hasta principios de los 90 por la empresa Telecom como un obrador para sus operarios y de acopio de materiales de construcción.

En el documental, se alternan imágenes de archivo con las palabras de Daniel Bagnoli. El fallecido cofundador del CEPAS, una de las caras visibles de la lucha para recuperar el predio, repasa allí cómo pasaron esas 20 manzanas de Saavedra y Villa Urquiza de ser “un barrio de casas chorizo y muchos inquilinos” a “una zona similar a un área bombardeada”.

“Si uno se toma el trabajo de hacer un pozo, puede encontrar una cocina, utensilios, y cosas de los hogares. El lugar quedó como una herida absurda, como dice el tango. Empezó a ganarlo el silencio, la dejadez, y la gente lo vivía como una desgracia, de la que nadie se hacía cargo”, dice en uno de los textuales más fuertes, Daniel Bagnoli.

En adelante, se recuperan las campañas por la de “un árbol por cada coche removido”, la creación colectiva de la “Plaza de Todos” y la ordenanza que permitió, en 1996, que se creen 85 mil metros cuadrados de espacio verde, que son los que hoy dan vida al Parque Lineal Goyeneche.

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