Cultura

Cucuza Castiello celebra 50 años con el tango: “humildemente, pero sin pedir permiso”

Cucuza Castiello

Hernán ‘Cucuza’ Castiello recorre su presente entre premios, proyectos barriales y una presentación consagratoria en el Centro Cultural Kirchner, mientras sostiene un tango vivo que cruza generaciones.


Por Juan Manuel Castro

“Tengo la suerte de hacer lo que me gusta desde toda la vida”, dice el cantor Hernán ‘Cucuza’ Castiello, quien atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera mientras celebra cinco décadas ligadas al tango. “Humildemente, pero sin pedir permiso”, como suele decir.

Con una agenda que combina premios, giras barriales, proyectos autogestivos y una presentación central en el Centro Cultural Kirchner, el artista reafirma una identidad construida desde la continuidad, la pertenencia y el cruce generacional.

“Hace bastante tiempo que hay una continuidad. Haciendo lo que hago, que es cantar tango, toma otro valor esta continuidad”, resume Castiello, que comenzó a cantar desde chico en peñas y clubes de barrio. “Siempre parto de la pasión, esto termina siendo un laburo derivado de la pasión”, remarca.

Premio Tango Siglo XXI: “Verme en el mismo lugar con gente que valoro”

El mejor EP de tango cantado dedicado a Aníbal “Pichuco” Troilo es “Cucuza Troilo” (2025), aclamado como el Mejor EP de Tango Cantado en los Premios Tango Siglo XXI.Está magistralmente interpretado por el cantante Hernán “Cucuza” Castiello y musicalizado por la agrupación Tango Bardo.

En el plano de los reconocimientos, obtuvo el Premio Tango Siglo XXI al Mejor EP de Tango Cantado: “Cucuza Troilo” con la musicalización de la agrupación Tango Bardo. Este trabajo, concebido como “disco tanda”, tiene cuatro clásicos de Aníbal Troilo: Pa’ que bailen los muchachos, Me quedé mirándola, Mi tango triste y Toda mi vida.

El propio cantor define el proyecto como un abordaje hecho “con amor y una respetuosa falta de respeto”, en alusión al riesgo de reinterpretar a una figura central del género. Esa idea del riesgo se traslada también a su mirada sobre los premios: “Siempre que uno se presenta está sometido a la mirada del otro”.

Lejos de ubicarlos como motor principal, Cucuza relativiza su importancia y pone el foco en el contexto: “Verme en el mismo lugar con gente que valoro” es, según destaca, lo más significativo de este tipo de reconocimientos.

A la vez, subraya la necesidad de que el tango sea valorado en su justa medida: “Es una de las cosas que más nos identifica en el mundo, junto con el fútbol, y muchas veces está subestimado en el país”.

El Tango Vuelve al Barrio: del Faro a la ciudad

Uno de los pilares de su actividad es el ciclo “El Tango Vuelve al Barrio”, nacido en 2007 en el Bar Notable El Faro, ubicado en La Pampa y Av. De los Constituyentes en Parque Chas y declarado de Interés Cultural por la Legislatura porteña a fines del año pasado.

La propuesta, que se realiza mensualmente, se expandió este año de abril a junio con una versión itinerante de ocho fechas en distintos barrios como Mataderos, Villa Santa Rita, el Abasto y San Telmo. “La idea fue llevar el espíritu del Faro a otros lugares”, explica.

Ese espíritu excede lo musical: el ciclo funciona como un espacio de encuentro comunitario donde el tango se entrelaza con la vida barrial. “La gente te dice que esperó toda la semana para venir. Hay algo que pasa ahí que no es solo escuchar música”, señala.

Para el cantor, esta etapa representa también un impulso renovador: “Para mí y para el ciclo es una inyección de vitamina linda”. Al mismo tiempo, remarca la necesidad de sostenerlo en el tiempo: habla de “cuidar el ciclo” y asegura que es de lo “más importante” que ha generado, no solo por su rol como intérprete sino porque involucra “el movimiento social y barrial” que se construye alrededor del tango.

En esta etapa itinerante, Cucuza está acompañado por músicos del Trío Inestable, integrado por Nicolás Perrone en bandoneón, Juan Pablo Gallardo en piano y su hijo Mateo Castiello en guitarra. Hubo invitados como El Porteñito (Joaquín Marucco), Lucrecia Merico y el Dúo Compadre.

Puentes con nuevas generaciones

Uno de los momentos más resonantes se dio en el propio Bar El Faro, donde Castiello compartió una noche con el rapero YSY A y creadores de contenido digital como Nil. El encuentro, que tuvo lugar en el marco del ciclo, funcionó como un puente directo entre generaciones dentro del espacio que dio origen a la propuesta.

Lejos de tratarse de una estrategia forzada, el vínculo surge desde el respeto mutuo. “Acercan el tango a pibes que quizás nunca lo habían escuchado”, explica. En ese intercambio, el género se renueva sin perder identidad: “No hay que salvar al tango, pero sí mantenerlo vivo y fresco”.

La Ballena Azul: síntesis de un recorrido

Como hito central de este año, el cantor se presentó el sábado 6 de junio por la noche con fecha propia en la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner, una de las salas más importantes del país. Significó su primera vez al frente de un concierto en ese sitio de manera individual.

El espectáculo se gestó como una síntesis de su trayectoria: desde sus comienzos en clubes de barrio hasta sus proyectos actuales. “Es un lugar imponente. Pensé un resumen de todo lo que fui haciendo desde mis inicios en las peñas de tango en clubes de barrio”, anticipaba el artista sobre la velada.

El repertorio combinó tango tradicional con “La Menesunda”, un proyecto suyo que cruza el género reinterpretando obras de artistas como Charly García, Luis Alberto Spinetta, Peligrosos Gorriones, Babasónicos, Sandro o Leonardo Favio. “La música de este país está perfumada por el tango”, afirma.

La puesta contó con una amplia formación de músicos e invitados, empezado por el Trío Inestable y sumándose Ariel Ardit, Lidia Borda, Florian, Nicolás Trono, Federico Serna y Franco Luciani, además de un formato eléctrico -Menesunda Pagüer Trío +1- para abordar el segmento más cercano al rock.

Urchasdonia: cuatro barrios, una identidad

En paralelo, Cucuza impulsa desde hace una década Urchasdonia, un festival autogestivo que propone pensar de manera conjunta a Villa Urquiza, Parque Chas, Villa Pueyrredón y Agronomía.

Bajo la consigna “cuatro barrios, un solo corazón”, el proyecto convierte calles, clubes, teatros y bares en escenarios, construyendo una identidad cultural compartida en la zona.

La organización está a cargo de un núcleo integrado por el propio Cucuza, su compañera Romina y referentes del circuito milonguero como Marcelo y Lucila, responsables de la milonga Floreal de Saavedra.

Tradición, barrio y continuidad

Criado en ese entramado barrial, Cucuza Castiello reconoce como influencia decisiva a Roberto Goyeneche, con quien compartió escenario siendo apenas un niño y a quien define como una figura capaz de unir tradición y cercanía popular. “Fue la mejor mixtura entre tradición y juntura”, sostiene.

Esa idea atraviesa toda su obra: arriba y abajo del escenario, un tango que no se queda en la nostalgia, sino que dialoga con el presente y construye comunidad.

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