La Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza cerró un año marcado por bajas ventas y algunos cierres de locales históricos, con el objetivo de “estar cerca y canalizar reclamos”. En diálogo con este periódico, Damián Pigliapoco adelantó proyectos como una Tarjeta de Descuentos y Beneficios y gestiones para conformar una Asociación Comunal, con una meta clara: que el comercio de cercanía sea la primera opción del vecino.
Por Mateo Lazcano
El 2025 fue complejo para los comercios de cercanía, afectados por la caída general del consumo que sufre el país desde 2023. Si bien las estadísticas mostraron algunos meses con mejoras esporádicas, basta caminar por un área comercial para ver persianas bajas, carteles de liquidación o promociones buscando recuperar ventas. El comercio de Villa Urquiza, epicentro de la Comuna 12, no fue la excepción a esta realidad.
Damián Pigliapoco, integrante de la Comisión Directiva de la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza, realizó un balance del año que finalizó, describió el momento del sector y planteó medidas que consideran necesarias para paliar la situación. También adelantó el objetivo que persigue la institución para este 2026: la creación de una tarjeta de beneficios y descuentos.
Un año complejo, pero con resiliencia
“El balance es prudente, y con matices”, avisa Damián, a sabiendas de la diversidad de los más de 2800 comercios que representa la institución. De todos modos, define al 2025 como “un año complejo, atravesado por una fuerte caída del consumo, aumento de costos fijos y mucha incertidumbre”.
Al mismo tiempo, rescata que “hubo un gran esfuerzo de los comerciantes por sostener la actividad, adaptarse y seguir abiertos, lo cual habla de la resiliencia del comercio de cercanía en Villa Urquiza”. Algo no menor en una Ciudad de Buenos Aires donde la cantidad de locales vacíos aumentó un 60% respecto a 2024.
Damián lamenta algunos cierres de locales: “algunos eran negocios con muchos años en el barrio, lo que genera un impacto no solo económico sino también social y barrial, porque el comercio histórico cumple un rol clave en la identidad del barrio”. Explica que la mayoría se dio en pequeños y medianos locales, que no pudieron sostener alquileres, tarifas e impuestos frente a la baja en las ventas.
A diferencia de otros momentos, esta crisis atraviesa a todos los rubros. “Algunos sectores vinculados a consumo selectivo o con clientela de mayor poder adquisitivo lograron sostenerse mejor, pero no alcanza para hablar de recuperación general. El comercio barrial depende del asalariado promedio, cuyo poder adquisitivo fue el más golpeado, y eso se siente en forma inmediata en las ventas”.
El rol que le cabe al Gobierno de la Ciudad
En este contexto, la Asociación puso el foco en el rol del Gobierno porteño. Los comercios de barrio no solo tienen peso simbólico sino también económico: la recaudación de Ingresos Brutos representa el 56% de los ingresos totales de la Ciudad.
Pigliapoco enumera algunas medidas: “Alivio fiscal temporal, especialmente en Ingresos Brutos e Impuesto Inmobiliario, créditos accesibles desde el Banco Ciudad con tasas razonables y plazos acordes, y programas de incentivo al consumo local y acompañamiento a pequeños comerciantes”.
Agrega un pedido concreto para el centro de Villa Urquiza: “Atender el problema del estacionamiento en la zona comercial, un reclamo diario de los comerciantes”. Señala que, ante la dificultad para estacionar, muchos clientes optan por shoppings o hipermercados, y los locales pierden ventas.
Lo barrial y la cooperación social
La Asociación no se limita a la representación sectorial. Desde la gestión encabezada por Carlos “Lito” Grisafi buscan darle presencia territorial y social, convirtiéndola en una institución de referencia para debates del barrio.
Damián destaca que “nos pone con altas expectativas que el predio de la estación de Villa Urquiza, tras años de luchas vecinales, haya sido incluido en el Presupuesto 2026”.
“Ansiamos que se destine a un espacio público para que vecinos puedan disfrutarlo libremente, y en una Ciudad donde faltan espacios verdes, lograr un corredor verde junto a la Estación. Creemos que será beneficioso en lo ambiental, en la salud y también en la actividad económica”, sostiene.
Internamente, también proyectan el 2026: “Se trabaja en escuchar a los comerciantes, canalizar reclamos y fortalecer el vínculo con el barrio. Pensamos en acciones de promoción comercial, eventos que reactiven la circulación y propuestas que fortalezcan la identidad de Villa Urquiza como polo comercial”.
Menciona el proyecto “Mi Club, Mi Barrio, Mi Comercio”, un programa de fidelización que la Asociación impulsa desde hace años.
“Buscamos generar colaboración y pertenencia entre actores sociales. Queremos incentivos para vecinos y socios de los clubes del barrio. Nuestra meta es que el comercio de cercanía sea la primera opción de compra del vecino”.
Con esa misma política surge otro objetivo mayor: la conformación de una Asociación de Comerciantes Comunal, para fortalecer la representación y el diálogo con las autoridades. “Es algo conversado y lo vemos con buenos ojos”, señala, aunque aún no está formalizado.
“Pertenecemos a la Federación de Comercios de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba) y creemos que el camino es la cooperación. Una mayor articulación entre asociaciones permitiría plantear problemáticas comunes, ganar volumen institucional y dialogar con el Estado desde una posición más sólida”.
“Desde mi perspectiva hoy ya deberíamos tenerla. Por distintas circunstancias no se dio, pero vamos por ese camino”, concluye, con esperanza pese a la crisis que prolonga la recuperación del comercio barrial.





