Casona de Beiró: incendios, abandono y una historia que el barrio no quiere perder

Casona de Francisco Beiró
El nuevo incendio ocurrido el 27 de enero de 2026 – el anterior fue el 5 de enero del año pasado – en la histórica casona de José Luis Cantilo y Marcos Paz (que fuera de propiedad de Francisco Beiró) volvió a encender la alarma en Villa Devoto. El deterioro del inmueble, protegido por ley patrimonial, reaviva el reclamo vecinal por su recuperación y la exigencia de responsabilidades.

Por Ignacio Di Toma Mues

El 27 de enero de 2026 se produjo un nuevo incendio en la histórica Casa de Francisco Beiró, ubicada en la esquina de José Luis Cantilo y Marcos Paz, en Villa Devoto. El anterior había ocurrido un año antes, el 5 de enero de 2025. El inmueble está catalogado con “nivel de protección estructural” desde 2008 por una ley de la Legislatura porteña. Sin embargo, el abandono sostenido y los incendios reiterados ponen en riesgo su estabilidad.


Reclamo vecinal: “No fue un accidente”

Desde la cuenta de Instagram Casa Beiró, integrada por vecinos y organizaciones que impulsan su recuperación, señalaron que el incendio “no puede leerse como un hecho fortuito ni aislado”, sino como consecuencia directa del abandono prolongado de un inmueble de valor histórico reconocido.

El colectivo responsabiliza, en primer lugar, a la inmobiliaria propietaria por no garantizar condiciones mínimas de mantenimiento, seguridad e higiene. También apunta al Gobierno de la Ciudad, que —afirman— al otorgar la catalogación patrimonial asumió el deber de protección, control y fiscalización. Además, cuestionan el rol de las autoridades de la Comuna 11 por la falta de intervenciones preventivas.

Casona de Francisco Beiró
“Este incendio no fue un accidente: fue el resultado de la inacción privada, la falta de control estatal y la ausencia territorial”, expresaron. Los vecinos exigen determinación de responsabilidades, sanciones y medidas concretas para evitar nuevos episodios.

Una lucha que lleva años

En febrero de 2025, luego del primer incendio, vecinos y vecinas se reunieron en la esquina de Cantilo y Marcos Paz. “La casa de Francisco Beiró es parte de la identidad de Villa Devoto”, afirmaron.

La casona fue construida por el dirigente radical a inicios del siglo XX y considerada “una verdadera realización artística de carácter ecléctico” y “una de las últimas manifestaciones arquitectónicas que tomaron elementos originarios en el siglo XV del Renacimiento italiano”.

Casona de Francisco Beiró
En su interior se destacaban los trabajos de ebanistería sobre roble y nogal, los mármoles y granitos en pisos y revestimientos, y las delicadas mayólicas. Afuera aún permanecen, con signos de deterioro, las rejas de entrada con las letras FB.

“De la quinta original, actualmente se conserva la casa principal, ubicada en un jardín que sobrevivió al loteo y demolición de otros edificios en 1960”, señala la organización Buenos Aires Perdida.

Las nietas del histórico dirigente radical vendieron el inmueble a desarrolladores inmobiliarios de la zona, quienes – denuncian organizaciones patrimonialistas y vecinos – han dejado la propiedad en estado de abandono, especulando con su deterioro en una figura conocida como “ruina inducida”, para luego demolerla y avanzar con su proyecto.

El incendio de enero de 2025 despertó sospechas entre vecinos, que se preguntaron si se trató de “casualidad o causalidad”. En esos días, la cronista de este medio, Valeria Azerrat, relataba: “El lugar dejó de tener residentes. Tampoco había nadie que realizara las tareas de mantenimiento que suelen requerir estas estructuras antiguas. Quedó sin energía eléctrica y, poco a poco, los jardines se cubrieron de pastizales y malezas. Las hojas secas cubrieron techos y cañerías. El abandono fue la invitación a intrusiones y vandalizaciones”.

En su nota —publicada en febrero de 2025— señalaba además que “varios residentes de la Comuna 11 se preguntaron si lo ocurrido fue ‘una casualidad o una causalidad’. Según comentaron, los actuales dueños estarían ‘buscando que la casa no pueda sostenerse para demolerla’”.

Casona de Francisco Beiró
Carlos Blanco, integrante de Basta de Demoler, advertía en 2020 que el lugar “está invisibilizado y semiabandonado, en una suerte de autodestrucción ante el descuido y el vandalismo”.

La norma de protección patrimonial impide su demolición, aunque permite reformas internas. “Aquella aprobación fue, en realidad, el primer intento de los vecinos en defensa del lugar”, explicaba Azerrat.

En este contexto, el legislador radical Francisco Loupias presentó a inicios de 2025 un proyecto para su recuperación. Propone que el inmueble pase a manos del Estado porteño para transformarlo en museo o espacio cultural gestionado por la Comuna 11. El proyecto perderá estado parlamentario en diciembre de este año.

Cabe recordar que en 2020 se había presentado una iniciativa similar – impulsada por patrimonialistas de Basta de Demoler y vecinos de Villa Devoto – para declararla de utilidad pública y expropiarla, con el objetivo de crear el “Museo y Centro Cultural de la Democracia Francisco Beiró”. Nunca fue tratado.

Un Ejecutivo poco propenso a la protección patrimonial, desinterés legislativo, años de abandono y dos incendios en los últimos doce meses colocan al inmueble en riesgo de derrumbe y podrían habilitar su demolición: el final que —denuncian vecinos— buscan sus propietarios.


Beiró y los clubes de barrio

En 1920 participó en la creación de un equipo de fútbol del barrio llamado Studebacker. Un año más tarde fue rebautizado como Sportivo Devoto.

En 1930 se fusionó con Estudiantes —fundado en 1898 en Palermo— y pasó a denominarse Estudiantes de Devoto (hoy Estudiantes de Buenos Aires). Su hijo Ángel fue el primer presidente de la unión de ambos clubes.

“Se dijo que se distinguía por su honradez y, cuando falleció, su único bien era su casa de la calle José Luis Cantilo y Marcos Paz, con dos hipotecas” (Club Atlético Estudiantes, más de un siglo de vida y de milagros).

Historias barriales
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