La inflación se acelera por cuarto mes consecutivo en la Ciudad de Buenos Aires

Tras el mínimo de agosto, la inflación en la Ciudad volvió a acelerarse durante cuatro meses consecutivos y cerró diciembre en 2,7%, con subas que siguen pegando de lleno en los gastos cotidianos.

Aunque diciembre cerró con una inflación del 2,7% en la Ciudad de Buenos Aires, el dato más importante no está solo en ese número, sino en la tendencia que se viene consolidando desde hace varios meses. Después de haber tocado un piso en agosto, cuando el índice fue del 1,6%, la inflación volvió a tomar envión y ya acumula cuatro meses consecutivos de aceleración: 2,2% en septiembre, 2,2% en octubre, 2,4% en noviembre y ahora 2,7% en diciembre.

En otras palabras: los precios nunca dejaron de subir, pero desde fines del invierno empezaron a hacerlo cada vez un poco más rápido. Y eso, en los barrios, se siente con claridad en el changuito del súper, en el alquiler y en los gastos fijos de todos los meses. Según el Instituto de Estadística y Censos porteño, el aumento interanual llegó al 31,8%, confirmando que, aunque estamos lejos de los picos de 2024, el costo de vida sigue en niveles muy altos.

En diciembre, lo que más empujó el índice fue el transporte, que subió 5,5% en un solo mes. La suba de los combustibles, del boleto de colectivo y de otros costos asociados a moverse por la ciudad se traduce directamente en más gasto para las familias, sobre todo para quienes dependen del transporte público todos los días.

También volvió a pegar fuerte el rubro restaurantes y comidas fuera del hogar, con un aumento del 4,3%. Salir a comer, incluso algo sencillo, es cada vez más caro y para muchos vecinos ya pasó a ser una excepción más que una costumbre.

Los alimentos para consumir en casa subieron en promedio 2,4%, pero con un dato que duele especialmente: la carne aumentó 7,4% en diciembre. Las frutas también subieron 3,7%. La única nota a favor fue la baja de casi 6% en las verduras, que ayudó a que el número final no fuera todavía más alto.

La vivienda sigue siendo otro punto crítico. En diciembre este rubro subió 2,1%, impulsado por los aumentos de los alquileres y de los gastos comunes. Para quienes alquilan en la Ciudad, cada actualización del contrato es un nuevo ajuste al presupuesto mensual.

Un dato clave para entender por qué la plata sigue sin alcanzar es que los servicios —como alquiler, salud, educación y transporte— siguen subiendo más rápido que los productos. En el último año, los servicios aumentaron más del 36%, mientras que los bienes lo hicieron alrededor del 25%. Lo más difícil de recortar es justamente lo que más aumenta.

Aunque los números ya no muestran una inflación desbocada, la tendencia de los últimos meses marca una nueva aceleración. Desde el piso de agosto, el costo de vida volvió a tomar carrera. Y en los barrios, esa curva se traduce en algo muy concreto: cada mes, vivir en la Ciudad es un poco más caro.

 

Historias barriales
error: Contenido protegido!