Interés General

La tormenta perfecta

Milei

La crisis política del gobierno. A los problemas que acumula la economía, ahora el gobierno suma escándalos políticos que generan ruido y reducen su credibilidad. El caso $Libra, los créditos millonarios del Banco Nación y el aumento patrimonial de Manuel Adorni le estallaron en la cara a Milei. Las implicancias del affaire del jefe de gabinete en la política porteña.


Por Fernando Casasco

Cualquier gobierno, sea de izquierda, de centro o de derecha, debe impedir ser atacado en su línea de flotación. Es una vara a veces difícil de medir, porque no la compone un solo indicador. Pero visto a la distancia, se puede concluir el momento en que el idilio con la sociedad a la que dice representar se termina.

Mauricio Macri llegó al gobierno diciendo que nos iban a sobrar dólares y terminó corriendo a pedirle prestado al Fondo Monetario Internacional y agravando los problemas de crecimiento y pobreza heredados. Por su parte, Alberto Fernández, quien montó una épica del cuidado de la salud durante la pandemia de coronavirus, se dejó fotografiar de festejo en Olivos, mientras la mayor parte de la sociedad soportaba estoica el confinamiento preventivo. Su credibilidad se esfumó.

En las últimas semanas el gobierno de Javier Milei, el que decía venir a luchar contra “la casta” y “los curros” de la política, acumuló una serie de escándalos que parecen ir a contramano de sus enunciados grandilocuentes.

Es el caso de las nuevas revelaciones sobre el caso $Libra, que incluyen llamados entre el propio Presidente, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial Santiago Caputo con el trader Mauricio Novelli, en los momentos previos y posteriores al lanzamiento de la criptomoneda. Así también figura en el celular de Novelli el borrador de un supuesto acuerdo millonario entre Milei y Hayden Davis, creador de $Libra. La trama de la estafa que salpica al jefe de Estado crece, pese a las dilaciones de la Justicia.

Otro de los escándalos de los últimos tiempos es la divulgación de la cantidad de créditos hipotecarios otorgados por el Banco Nación y tomados por funcionarios del gobierno nacional, entre ellos varios hombres de confianza del ministro de Economía Luis Caputo, como su secretario de Finanzas, Federico Furiase. Algunos de los montos son los mayores otorgados por el banco en créditos que se supone que son para “primera vivienda”. Además, a las tasas más ventajosas del mercado y sin tener en cuenta la estabilidad laboral que se le exige a la mayoría de los empleados públicos.

Lo más señalable en este caso es que un gobierno que llegó atacando al Estado como un antro de corrupción, que debía ser destruido, y que propuso privatizar el Banco Nación, se sirvió del Estado y del principal banco público para intereses personales de los funcionarios de turno. Más casta no se consigue. ¿O sí?

El caso de Manuel Adorni generó contenido digno de una serie de Netflix. Y probablemente hayamos visto nada más que la primera temporada. El jefe de gabinete quedó en el ojo de la tormenta a partir de la revelación de que había viajado a Nueva York en vuelo oficial junto a su esposa, quien se hospedó junto al funcionario en el hotel costeado con dinero público, algo que el propio gobierno había prohibido.

Las aclaraciones del jefe de gabinete no hicieron más que añadir leña al fuego de la indignación social, al señalar que se estaba “deslomando” en su tarea al frente de la comitiva que viajó a la Gran Manzana, por lo que tenía derecho a que su esposa lo acompañase. Para cuando admitió el error, ya su nombre había quedado en el centro de atención. Y las denuncias llegaron en torrente.

Pocos días después apareció un video en el que se lo veía tomando un vuelo privado rumbo a Punta del Este durante el feriado de carnaval, invitado por un periodista amigo que produce un programa en la Televisión Pública. El ex vocero aseguró que pagó su parte del pasaje con sus propios ahorros, pero nunca aparecieron las facturas correspondientes. Más aún, se armó una causa en la justicia en la que se comenzó a investigar a Adorni por presunto enriquecimiento ilícito.

A partir de dicha investigación se conoció que el jefe de gabinete adquirió durante la gestión libertaria al menos dos propiedades: una casa en un country de Exaltación de la Cruz y el departamento que habita en el barrio de Caballito. Este último figura adquirido a un valor menor al que se consiguen en el mercado propiedades en esa coqueta zona. Y la cosa se puso más turbia aun cuando se conoció que el funcionario adquirió la vivienda con un crédito otorgado por las anteriores dueñas del inmueble, dos jubiladas que dijeron no conocer a Adorni.

Asimismo, comenzaron a circular versiones acerca de otros viajes de Adorni y su familia a destinos exclusivos, como la paradisíaca Aruba, a principios de 2025. Pocos días antes, el entonces vocero explicó cuáles eran las recomendaciones del jefe de estado a los funcionarios: “El Presidente lo que nos pidió fue lógica, austeridad y razonabilidad y eso es lo que vamos a hacer todos”.

La conferencia de prensa en la que intentó brindar alguna aclaración fue aún peor: dijo que las explicaciones las daría en la justicia. “Vos no sos juez, sos apenas un periodista”, le espetó Adorni a uno de los acreditados en Casa de Gobierno, en una frase que se volvió slogan para muchos trabajadores de prensa. Es paradigmático que algunos de los medios en los que más se informa sobre el caso Adorni y sus novedades sean los que consume gran parte del electorado de Milei, como los del grupo Clarín y La Nación. Los periodistas que hasta ayer trataban al funcionario como amigo ahora parecen ser los más apurados por soltarle la mano.

Lo que el oficialismo parece no internalizar es el desgaste que esta situación le genera de cara a una sociedad a la que se le exige sacrificio tras sacrificio, y a la que se le aplica más ajuste. El caso de un twittero y columnista en programas de radio devenido vocero, que decía viajar en subte hasta la Casa Rosada en el inicio de su gestión, y de repente comienza a mostrar otro estilo de vida, hace ruido en la clase media que votó a Milei como repudio al denunciado modo de enriquecerse de los dirigentes políticos.

Mientras la inflación no para de bajar hacia arriba, el consumo, la producción industrial y la construcción están en mínimos históricos, los escándalos no hacen más que sumar efervescencia al descontento que crece y se registra en los sondeos de opinión.

El Presidente decidió por el momento sostener a su jefe de gabinete cueste lo que cueste. Adorni es uno de los hombres de mayor confianza de Karina Milei, quien se encuentra en una sorda guerra con Santiago Caputo. Por las dudas, Milei también ratificó su apoyo a su asesor estrella.

Lo cierto es que la caída en desgracia del ministro coordinador también tiene sus repercusiones en la política porteña. Las encuestas marcan una caída sustantiva, de alrededor de unos 20 puntos, en la imagen del que para muchos era candidato puesto para la elección a jefe de gobierno en 2027, tras su éxito en los comicios del año pasado.

Para la secretaria general de la Presidencia era además el nombre que permitía consolidar su verticalismo de cara a la batalla por la Capital. Y un freno a la otra potencial candidata: Patricia Bullrich. Karina desconfía de la actual senadora, quien siempre construye políticamente para sí misma. Un viejo dicho de la política asegura que cada vez que la ex ministra de Seguridad se suma a un partido, ya ha comenzado a pergeñar la forma en que habrá de traicionarlo. No le ha ido mal con esa estrategia.

Es por eso también que el gobierno sostendrá a Adorni todo lo que pueda, con la apuesta de que en algún momento baje el ruido. De no ser así, el Plan B de la Casa Rosada es Pilar Ramírez, la legisladora que diseña la estrategia porteña de La Libertad Avanza. También habrá que ver cómo sigue la investigación por los créditos del Banco Nación, el cual es presidido por Darío Wasserman, esposo de Ramírez.

En ese caso a Bullrich se la podría seducir con la candidatura a la Vicepresidencia, en una potencial reelección. Para ese entonces habrá que ver si la necesidad de esa fórmula no es mayor para Javier Milei que para la senadora.

Con este panorama, ¿se ilusiona Jorge Macri con la reelección? Tras un 2025 deplorable para el PRO, el jefe de Gobierno levantó su perfil con acciones muchas veces polémicas y aspira a que el electorado porteño finalmente separe la cuestión nacional de la local, y termine decantándose por la continuidad del partido que detenta casi dos décadas al frente de la Ciudad. De continuar los escándalos de la gestión libertaria y aumentar el desencanto de la población, nada puede descartarse.

error: Contenido protegido!