Vecinos, instituciones y emprendedores participaron de una jornada colmada de actividades culturales, música en vivo y propuestas para todas las edades, en un encuentro que volvió a poner en valor la identidad y la organización barrial.
Por Juan Manuel Castro
“Trabajamos para lo mismo: nuestra pequeña comunidad organizada”, celebraron vecinos e instituciones de Villa Ortúzar que el sábado 25 de abril llenaron la Plaza 25 de Agosto (Charlone y Heredia) para festejar el 164° aniversario del barrio. Al lado del mástil y de los muros del antiguo Galpón de Ortúzar, hubo una gran feria de emprendedores e instituciones, junto a una tarde repleta de música en vivo, charlas, actividades recreativas y propuestas culturales para todas las edades. “Lo que somos como barrio”, destacaron los impulsores del evento.
Bajo el sol otoñal y el cielo despejado, los banderines de colores que nacían desde el mástil se extendían hacia todos los rincones del festejo, que desbordó de gente. Entre los pasillos de los puestos, los más chicos corrían y jugaban mientras las familias recorrían la feria. El murmullo constante, las risas y los aplausos componían la banda sonora de una tarde que tuvo a Ortúzar en primer plano.

La primera impresión fue compartida: una convocatoria masiva que validó todo el trabajo previo, iniciado en noviembre pasado, sostenido con encuentros y debate horizontal. “Un laburo que nos llevó seis meses y que igual fluyó, una felicidad enorme”, resaltaron en la organización.
Desde el sector usado como escenario, con el mural de Gustavo Cerati de fondo (el que había hecho Osky Di Biase para El Galpón de Ortúzar), las voces que presentaban los números artísticos arengaban: “¿Qué otra cosa vas a hacer hoy, vecino, vecina?”.

Asimismo, quedó ratificado que fue una fecha de la comunidad para la comunidad: en paralelo, en la Casa de la Cultura porteña, a metros de Plaza de Mayo, hubo un festejo institucional, pero la apuesta mayoritaria de la comunidad estuvo en la plaza de todos los días.
Cómo llegamos hasta acá
Villa Ortúzar se originó en las tierras de la antigua Chacarita de los Colegiales, distribuidas desde la época de Juan de Garay y luego desarrolladas por Santiago Francisco de Ortúzar, quien loteó y urbanizó la zona tras adquirir estos terrenos el 26 de abril de 1862, fecha que hoy se conmemora como el Día del Barrio, instituido por la Ley porteña Nº 1.065.
Ya en el siglo XX consolidó un fuerte perfil fabril con industrias emblemáticas que marcaron su identidad, mientras que en la actualidad su perfil residencial atraviesa una transformación por el avance inmobiliario, frente al cual vecinos e instituciones sostienen un activo trabajo comunitario para preservar la memoria, el patrimonio y la vida barrial. “Lo que hacemos no es para quedarnos con la sensación de que nos están quitando algo, sino para mostrar la organización vecinal como respuesta a eso”, indicaron los vecinos de Ortúzar.
Un lugar común y múltiples puntos de vista
El epicentro de la celebración fue el espacio lindero al mástil, donde por décadas funcionó El Galpón, hasta que el Gobierno de la Ciudad lo demolió en 2023 para construir un canil. “Seguimos manteniendo viva la llama y la organización”, contó Chipa, vecino e integrante del colectivo del Galpón. Su comunidad, pese a lo ocurrido, sigue activa con festivales, eventos y acciones solidarias.
Esa fuerza de organización y unidad se percibe también en el festejo de este sábado. “Es el producto de mucho trabajo. Arrancamos en noviembre con una reunión grande y fuimos sumando organizaciones. Como en el barrio nos conocemos todos, uno fue llamando al otro”, destacó.
“Apuntamos a construir en unidad y en la diversidad, porque cada uno tiene una propuesta diferente, pero trabajamos para lo mismo: nuestra pequeña comunidad organizada”, agregó Chipa y reafirmó: “Frente a intentos de fragmentar o individualizar, nosotros apostamos al encuentro”.
La 25 de Agosto, llena de vida y actividades
Además de la feria, se desplegó una programación variada que incluyó música en vivo y presentaciones a lo largo de toda la tarde. Pasaron artistas como Kta y Marto, Yamile Burich y la Banda de la Escuela 26, también Las Orillas, Claudio Ferraro (narración), y hubo propuestas comunitarias como las Abuelas Relatoras por la Identidad, la Memoria y la Inclusión Social.
También hubo lugar para la participación activa: se desarrolló un taller de arte para infancias impulsado por Chassa Casa Cultural y Nash Trash, mesas de ajedrez, espacios de ping pong y una caminata por el barrio coordinada por Fabio Márquez –paisajeante, divulgador del patrimonio–, quien además presentó su libro “Memoria de Buenos Aires” junto a la ilustradora y coautora Natalia Kerbabian (Futurock Libros).
La jornada incluyó además una muestra de taekwondo ITF Kyun-Hyung y actividades de la Bici Escuela, que sumaron movimiento y juego a la propuesta general.
“La idea es que haya propuestas para todos, que cada vecino encuentre su lugar”, comentaban desde la organización.
La feria: corazón del encuentro
Uno de los grandes atractivos fue la Feria de la 25, que volvió a ser el corazón del evento. Con una amplia variedad de emprendimientos —desde juguetes artesanales hasta textiles, velas y objetos decorativos—, la feria mostró el pulso creativo del barrio.
Julieta, una de sus impulsoras, destacó el crecimiento del espacio: “Somos un grupo de vecinos que queríamos feriar en la plaza y empezamos a organizarnos. Este es el segundo cumpleaños en el que participamos y lo vivimos con mucha alegría”.

En ese marco, se realizó una colecta para la olla popular que sostiene la murga Endiablados de Villa Ortúzar. “Desde nuestro lugar ayudamos a la murga que se encarga de llevar un plato de comida a las familias del barrio”, remarcaron.
“Nos unimos todos los vecinos emprendedores y es genial”, contó Virginia, de Pensado desde el Alma, que ofrece figuras y juguetes hechos con paños y tejidos. Empezó a tejer como una forma de ayuda para darle actividades al hijo con autismo de una amiga suya y luego, entusiasmada, mantuvo la propuesta en el tiempo, ahora disfrutando “de una tarde así con tanta gente y buen clima”.
“Es uno de los placeres de la vida estar acá con la gente del barrio, somos ortuzeños”, sumó Eduardo, de Juguetes AVE, un emprendimiento familiar de figuras y actividades didácticas en madera, pintadas a mano. El año pasado también estuvieron en la feria por el centenario de Parque Chas.

Instituciones que construyen comunidad
La jornada reunió a otras tantas instituciones que le dieron volumen y sentido al encuentro. Participaron espacios como el Centro de Jubilados 25 de Agosto, Somos de Ortúzar, El Galpón de Ortúzar, la Asociación de Fomento Villa Ortúzar, la Consejería de salud sexual y reproductiva Aurora Venturini, Villa Ortúzar Bici Organizada, la Junta de Estudios Históricos de Villa Ortúzar y Sakura Stream.
También dijeron presente las cooperadoras de la Escuela Nº 3 DE 14 Álvarez Condarco, la Escuela Nº 26 DE 15 José Mármol y la Escuela Nº 2 Mariano Acha, junto al Club Social y Deportivo Defensores de Chacarita y vecinos de la traza de la ex Autopista 3 en lucha.
A su vez, las murgas Portadores de la Alegría y Endiablados de Villa Ortúzar aportaron color y ritmo, a la vez que el Grupo Misionero Nuestra Señora de Itatí difundió su labor con las comunidades originarias de Corrientes.
Una figura a través de la historia
“Venimos todos los años y ver cómo se suma gente es hermoso”, expresó Yolanda, de la cooperadora del Acha. “Esto se retroalimenta todo el tiempo”. Agregó que gracias a estos encuentros nació la idea de hacer un encuentro de egresados, lo que deja de manifiesto el rol central de la primaria fundada a fines del siglo XIX en tierras donadas por el propio fundador del barrio, Santiago Francisco de Ortúzar.
Esa idea de continuidad también apareció en la voz de Ángela Ciocca Ortúzar, vecina, sobrina tataranieta del fundador del barrio e integrante de la Junta de Estudios Históricos de Villa Ortúzar, institución fundada en 1992 por el vecino Jorge Alfonsín: “Para nosotros es fundamental fomentar la historia del barrio y defender su patrimonio. Los vecinos hacen un gran soporte”.
“Es un gran trabajo mantener ahí la memoria”, agregó. Hoy la Junta de Ortúzar se mantiene activa y forma parte de la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires.
Memoria, historia y presente
La Comisión por la Memoria de Villa Ortúzar llevó adelante una de las propuestas más profundas de la jornada. Colgaron un mapa local —en constante actualización— sobre dónde vivían los vecinos y trabajadores desaparecidos del barrio.

En particular indagaron sobre casos de desaparecidos en el Hogar Obrero y también en la fábrica Sudantex. De hecho, este sábado estuvo presente Antonio Rafael Zárate, quien trabajó allí hasta la época del golpe de Estado. Fue detenido-desaparecido y luego declaró en los juicios contra las Juntas. Se exilió en Paraguay y está de regreso en Buenos Aires para presentar una publicación en la Feria del Libro sobre todo lo vivido.
“Para nosotros este es un espacio de encuentro y diálogo”, explicó Vera, integrante del espacio. “No es lo mismo leerlo en un libro que saber que pasó acá, que le pasó a tus vecinos”, remarcó.
Cultura popular y pertenencia
La cultura popular atravesó toda la jornada. Las murgas del barrio desplegaron su potencia escénica, mientras que el taller de folklore “Raíces de mi Tierra”, a cargo de la profesora Marta Sañudo, invitó a bailar y a conectarse con las tradiciones.
“Trabajamos para el barrio, con el barrio, por el barrio”, expresó Gladys Cozzi, de Portadores de la Alegría. “Ver a tantos vecinos movilizados es emocionante”.
El barrio a la pantalla grande
Uno de los momentos más esperados fue la presentación del tráiler de un documental sobre Villa Ortúzar, impulsado por la vecina y realizadora Ana Lamonica. El proyecto busca registrar, mediante testimonios y entrevistas, la identidad barrial y las transformaciones urbanas desde una mirada comunitaria y cercana.
“A pesar de las transformaciones urbanas, esta plaza y este barrio siguen siendo los mismos de siempre, con los mismos vecinos y el mismo espíritu de siempre”, expuso Chipa, de El Galpón.
La fuerza del encuentro
“Es uno de los placeres de la vida estar acá con la gente del barrio”, resumió Eduardo, feriante. La frase sintetizó el clima general de una jornada que volvió a confirmar algo que en Villa Ortúzar parece inalterable: la fuerza de lo colectivo.

