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El ajedrez, una actividad para todas las edades

Club Ajedrez en Parque Chas
Logo El Barrio PueyrredónEl Club de Ajedrez Zugzwang nació en Villa Pueyrredón en 2016. Desde el año pasado tiene su sede en una institución de Parque Chas. En sus cinco años de vida ha obtenido relevancia en la comunidad ajedrecista porteña. En esta nota, Jesuan Letizia, uno de los coordinadores destaca el esfuerzo “a pulmón” que realizan para sostenerlo, y los planes para la post pandemia, en una actividad que vive un fuerte auge, sobretodo con la presencia femenina.

Por Mateo Lazcano

En un salón de un club de Parque Chas, semanalmente se junta un grupo de personas, de edades variadas, alrededor de un pequeño tablero de madera y unas fichas. Esta práctica lleva siglos de repetirse en el mundo con mucha pasión, estrategia y sabiduría. Hablamos del ajedrez, que tiene en el Club Zugzwang, con su sede en el club “Agronomía Central”, en la calle Bauness 958, una de las instituciones más destacadas de la zona.

Sus fundadores, un trío de muchachos de barrios vecinos, dieron sus primeros pasos en Villa Pueyrredón. Luego de un intento fallido en el Sportivo Devoto, cuando los desencuentros con los directivos llevaron a desmontar el incipiente club antes de arrancar, recalaron el Club Pueyrredón de la calle Larsen 2843

Era el 2 de abril de 2016 cuando se realizó el torneo inaugural del Zugwang. “En el ajedrez vos tenés gente que viene y es fiel al club. Villa Pueyrredón no tenía un espacio para el ajedrez, y aprovechando que el club se llamaba como el barrio queríamos que se asocien ambas cosas, junto a nuestro deporte, y fue algo que logramos”, indica Jesuan Letizia, uno de los coordinadores del Club Zugzwang.

Jesuan revela que el “bichito” por el ajedrez le llegó de grande, en el 2014, y se anotó en el Club de Ajedrez de Villa del Parque. Allí conoció a Ezequiel Alpero, y les surgió la inquietud de hacer algo en Villa Pueyrredón. Se sumó a la aventura Gabriel Romano, quien completó el trío inicial.

Rápidamente tuvieron la respuesta deseada. “Le fuimos dando nuestra particularidad para los torneos, con esquemas rápidos y semirápidos, o con una organización novedosa, atractiva. Organizamos matchs de local y visitantes para que se conozca el club. Hemos jugado contra River, Velez, y era lindo sentir que representabas a la institución y al mismo tiempo al barrio”, cuenta Jesuan.

Si bien fue algo gratificante, la respuesta los obligó a nuevos desafíos. “Nosotros no tenemos apoyo de nadie, no hay sponsor, ni políticos, ni ONGs, ni nada, éramos tres locos que empezamos, y recién ahora nos ampliamos a seis. Por eso, para empezar tuvimos que manguear tableros, e incluso empezamos con los celulares de relojes”, detalla.

Los encuentros se daban los martes y los sábados, y según dice Jesuan, “se formaba algo espléndido”. “Nosotros fuimos muy disruptivos para el ajedrez, nos llamamos por apodos por ejemplo, de manera más desacartonada. Con todo ese cóctel la gente fue sumandose, se siente cómoda, y nos fuimos haciendo conocidos en el ambiente, al punto que vino el presidente de la Federación Nacional. Paso a paso fuimos creciendo”.

En noviembre del 2019, por diferencias con las autoridades del Club Pueyrredón, se fueron y se instalaron en el club Newells Old Boys de Parque Chas (Ávalos 1036) donde estuvieron un tiempo hasta que irrumpió la pandemia. “Nos cortó un torneo al medio, fue complicado”, señala Jesuan.

El coordinador del Zugzwang destaca cómo se acomodaron a este tiempo difícil. “Hubo una oferta de torneos de ajedrez, por las facilidades de la virtualidad, fue algo que pasó a nivel internacional. Nosotros optamos por hacer un círculo cerrado, porque la gran cantidad de gente que se sumó, en general, dio paso a que se usen trampas, poniendo a jugar a máquinas, por ejemplo”.

Ante esta situación decidieron armar un grupo con gente conocida. “Sabemos más o menos el nivel de cada uno – comenta Jesuan- y armamos un comité desde donde analizábamos las partidas. Cargábamos cada una a un sistema, a mano, no usamos la plataforma internacional”. Esto logró posicionar al club, al punto que organizaron una partida contra el ajedrecista número uno del país, Alan Pichot, campeón mundial sub-16 en 2014.

En esta nueva etapa de la pandemia llegaron a la sede actual de “Agronomía Central”. “Nos abrieron las puertas, todo lo que pedimos nos lo dan, y pudieron entender nuestra filosofía. Cuando llegamos éramos como bicho raros en un club netamente dedicado al fútbol, pero nos ven con pasión, ven que un martes a la noche tenés 30 personas reunidas en una partida y les llama la atención”.

El gran objetivo ahora es realizar un torneo por equipos en octubre e invitar a un gran maestro del deporte a nivel nacional, siempre buscando crecer. “Nosotros no tenemos apoyo de nadie, no hay sponsor, políticos, ONG, somos tres locos que empezamos, y ahora nos ampliamos a seis. No tenemos nada de lucro, todo lo que se recauda es para mesas nuevas, o para un reloj. Lo hacemos porque nos gusta y yo creo que la gente lo valora. Uno tiene a la vez las propias obligaciones personales, pero le metemos muchísimo a esto”, concluye Jesuan Letizia.


Las virtudes del ajedrez y su auge en esta era

“El ajedrez es una actividad lúdica pero intelectual. Es un juego sucedáneo de la guerra, y representa un campo de batalla. Se hallan categoría de ejércitos, peones y falanges, la caballería, y las torres”, explica Carlos Parodi, directivo del Club Argentino de Ajedrez, institución pionera del deporte en el país.

“Es divertido, te hace pensar, te obliga a conocer de teoría, te hace estudiar, a aprender de tus errores. Te enseña a diferenciar táctica y estrategia, y a observar estrategias del oponente”, prosigue Parodi y destaca a su vez dos factores más: por un lado la resiliencia, dado que es un deporte donde las derrotas son algo común cuando se comienza a practicarlo, y los triunfos llegan recién luego de un largo tiempo.

A su vez, menciona el hecho que distintas generaciones, como un abuelo y un nieto, puedan compartir la práctica de la actividad, algo casi imposible en otro deporte por las diferencias físicas. Y refiere al gran auge de la época, la presencia inédita de mujeres interesadas en aprender una disciplina tradicionalmente dominada por hombres.

“Nuestro club sumó unos 100 socios el año pasado. De cada 10, había 5 mujeres y 5 varones, algo sin precedentes. Todavía estamos 3 a 10 en la proporción, pero se achicó mucho”, revela. Ante ello, esboza una explicación: la serie Gambito de Dama, estrenada por Netflix. La protagonista – interpretada por la actriz Anya Taylor-Joy – aprende a practicar ajedrez y logra lucirse en un ámbito conservador y que desconfiaba de ella.


A partir del 4 de septiembre comienza el torneo “Candidatos 2021” del Club de Ajedrez Zugzwang en la sede del Club Agronomía Central en el barrio de Parque Chas. El ganador se enfrentará al actual campeón Lucas Ávila. Se disputará los días sábados. La inscripción termina el 31 de agosto.