web analytics

Una plaza y una huerta en Villa Pueyrredón, la recuperación comunitaria del espacio público

Una plaza, una huerta
Logo El Barrio PueyrredónEn julio de 2001 comenzó la recuperación de predios ferroviarios como “espacio público” en Villa Pueyrredón. Terrenos prácticamente baldíos. Hoy contaremos la historia de la recuperación comunitaria del corredor paralelo a las vías y la calle Curupaytí, entre Nazca y Cochrane. Una plaza en 2003 y una huerta en 2018.

Por Ignacio Di Toma Mues

Hace casi dos décadas comenzó la recuperación de los predios ferroviarios de la estación de Villa Pueyrredón que estaban adjudicados al Nuevo Central Argentino y a TBA, del lado del andén de los trenes que van para Retiro provenientes de José León Suárez.

Con una gran diferencia de lo ocurrido hace 40 años, del otro lado, durante la dictadura militar. En aquellos años todo se hizo sin la participación comunitaria, más allá de la hermosa plaza con fuente incluida, que llevó el nombre de Teniente General Lonardi, perpetrador del golpe contra el gobierno peronista en septiembre de 1955.

Esa plaza, a través de la participación vecinal, cambió su nombre por el de “Dr. Gianantonio” en el sector enrejado, y por el de “Nunca Más” el restante que va desde la entrada a la estación en Bolivia y Cabezón hasta Condarco y San Alberto. En este último sector se encuentran las baldosas y una placa, en homenaje a los desaparecidos del barrio. Pero esta es otra historia.

“Plaza de los Vecinos”

El 28 de julio de 2001, un grupo de vecinos destruyeron el paddle abandonado que se encontraba ubicado en Curupaytí y Nazca. El motivo fue impedir que se ubicara una familia de ex trabajadores ferroviarios, trasladada hasta allí por T.B.A., concesionario de ese lugar. El temor – para este cronista infundado – era que se consolidara un asentamiento.

Imágenes de febrero de 2003

Días después, el Gobierno de la Ciudad, con una topadora, terminó de derrumbar las instalaciones. De esta acción poco solidaria, nació una iniciativa con mejores intenciones: convertir el baldío de escombros en una plaza. Poco tiempo después, en una reunión vecinal en el Club Pueyrredón de la calle Larsen, se firmo un acta compromiso entre TBA y el Ejecutivo porteño para crear una placita en ese lugar. Pero sólo quedó en una promesa.

Un grupo de vecinos y vecinas en el 2002, encabezados por la docente Alicia Vidal, puso manos a las obras, y poco a poco fue construyendo lo que hoy es la hermosa y coqueta placita de Nazca y Curupaytí.

La empresa TBA, concesionaria del servicio ferroviario, al no considerar ese predio como zona operativa, lo devolvió al Organismo de Administración de los Bienes del Estado.

“Nosotros veíamos que estaban viniendo camiones a tirar restos de obras, otros tiraban bolsas de basuras y esta esquina estaba por convertirse en uno de los tantos basurales de la ciudad de Buenos Aires” señaló Alicia en los primeros días de 2003 en una entrevista a nuestro periódico. “Sentíamos que allí había que hacer algo que valiera la pena y rescatar ese lugar como espacio verde”

Relató como fueron logrando su cometido. “Teníamos que conseguir tierra, y yo me las ingenié para que un grupo de obreros que estaba haciendo unos desagües en la zona comenzaran a traer la tierra producto de su trabajo, a ellos les convenía porque descargaban los camiones acá nomás”.

Luego vinieron las donaciones de hamacas, bancos, mesitas, y demás juegos. Todas ellas acercadas por vecinos. También hicieron una canchita para jugar al tejo. Un personaje fundamental para este proyecto fue Guido (en ese entonce de 78 años de edad), un vecino que había sido forestador en el Tigre.

“El sector que él tomó era todo piedra, limpió todo, hizo canteros y que la tierra se abonara con las hojas del verano”. Además implementó una huertita sin tener suministro de agua en el predio. Iba a la placita todos los días desde su casa con 15 botellas de agua en un changuito.

Alicia, con su alma de profesora, logró que cada chico que iba a la plaza fuera padrino de una planta: “le damos un frasco de yogurt de 2 litros para que las rieguen”. Por último resaltó el compromiso y respeto por ese trabajo de la gente. “Cada vez que yo iba y ponía algo en el lugar me decían que lo iban a robar y yo les decía, lo que tenga que desaparecer que desaparezca, y no desaparecieron y eso hizo que otros se animaran a traer cosas”.

La legislatura aprobó en 2004 un proyecto de declaración, presentado por la diputada Sandra Dosch, en el que se le pide al Poder Ejecutivo que realice las gestiones necesarias para la puesta en valor del predio ubicado en la intersección de las calles Curupaytí y Nazca.

Imágenes de las obras en mayo de 2005

Las obras comenzaron en mayo de 2005, el proceso avanzó con lentitud, con periodos de total paralización. En el año 2007 el Gobierno porteño la incluyó en el programa “Patios Porteños”. Ese mismo año, el 9 de julio, el día que todos recuerdan por que nevó en Buenos Aires, se conmemoró en la plaza el día de la independencia en el marco de los festejos del “Centenario de Villa Pueyrredón”. El Rotary Club de Villa Urquiza descubrió una placa en la plaza, donde la institución felicitaba a la comunidad por el logro conseguido.

plaza curupayti obra abril 2006
Imágenes de las obras en abril de 2006

Tras muchos años de lucha consiguieron que la plaza tuviera iluminación y agua corriente y que fuera reconocida oficialmente como plaza por el Ministerio de Espacio Público. Aunque todavía no tiene denominación.

Imágenes actuales de la plaza
Huerta Comunitaria

A mediados del año 2018 un grupo de vecinos y vecinas, por iniciativa de la Unidad Básica “Rodolfo Walsh” (La Cámpora en Villa Pueyrredón), comenzaron con el proyecto de huerta comunitaria rescatando de la historia del barrio sus inicios rurales con huertas frutihortícolas. Y luego su continuidad en las huertas en los fondos de las casas, sobre todo de inmigrante españoles e italianos.

“Empezamos a pensar un proyecto sobre ocupar el espacio público, reflexionar sobre qué comemos, o qué cosas vienen en las verduras cuando las compramos”, señaló a nuestro portal Enrique Legarreta, jardinero de oficio, en aquellos inicios.

“Viene la familia joven, con chicos, los abuelos con los nietos, las parejas que llevan años viviendo en el barrio, una linda mezcla” explicaba entusiasmada Cecilia Gregoratto. La idea, aseguró, “es trabajar sobre la identidad de Villa Pueyrredón”.

La soberanía alimentaria como idea rectora, y para eso abordaron la huerta como un taller para poder replicarla en las casas. En los dos años de vida que lleva la huerta, hoy menguada la actividad por la pandemia, realizaron diversos encuentros, en especial las organizadas con Carlos Briganti, “El Reciclador”, además de generar una red interhuertas, tanto de la Ciudad como del conurbano bonaerense, tan cercano a nuestro barrio.

Así se recuperan espacio públicos para la comunidad, ocupándolos con entusiasmo pero sobre toda las cosas, con proyectos propios y genuinamente solidarios.


* Alicia Emilia Vidal, vive enfrente de la plaza, ahora está jubilada. Fue profesora de música en las Escuelas Nº 24 “Ejército Argentino”, Nº 22 “República de Nicaragua”, Nº 6 “Luis Pasteur” y el Jardín de Infantes Integral Nº 1. Además es la creadora del emblema oficial de Villa Pueyrredón, oficializado por el Decreto Nº 2.227/89.

emblema de Villa Pueyrredón