El Grupo “Juan Martín de Pueyrredón” que funciona en Ezeiza y Argerich celebró su cumpleaños. Con las actividades de los sábados, los campamentos y eventos, se enfocan en la educación orientada al servicio y lo comunitario.
Por Mateo Lazcano
Cada una de las llamas que internamente motivan el espíritu de servicio y voluntariado a los más de 60 niños, niñas, adolescentes y coordinadores que participan del Grupo Scout de Villa Pueyrredón, se materializaron en un gran fogón el fin de semana del 8 y 9 de agosto. Esa modalidad, ya utilizada en otras ocasiones, fue la elegida por sus miembros para encontrarse y celebrar su 45° aniversario. Una efeméride que los encuentra con proyectos solidarios, actividades lúdicas y recreativas, y una juegoteca a la que albergan para defender el “Derecho a Jugar”.
Apenas se fue el sol, se encendió el fuego que dio calor a la noche de celebración en el predio de Ezeiza y Argerich. Allí, donde desde su inauguración en 1981 funciona el “Grupo Scout Juan Martín de Pueyrredón”, que apunta a seguir tejiendo lazos con el barrio e invitando a los vecinos a sumarse a sus actividades.
Anabel Pavone oficia actualmente como jefa de grupo en la sede, a la que internamente llaman “la Pueyrre”, por el nombre del barrio. En diálogo con este periódico, ella comentó algunas de sus características, mencionó los desafíos por delante y adelantó la gran actividad que se viene en septiembre.
Sentido de pertenencia y niños que ya son adultos
“Nosotros valoramos un montón el recorrido que nos ha traído hasta acá, que inició ‘Cacho’ Crespo en una casilla, hasta transformarse en lo que somos hoy. Por eso este año tenemos un lema que es ‘Juntos seguimos haciendo nuestra historia’, que nos da un montón de energía y sueños para el futuro”, señala.
Esas décadas atravesadas, dice Anabel, se ven explicitadas en el arraigo generado en el barrio y el espacio del grupo. “Hemos visto crecer a un montón de niños y niñas que hoy son adultos y que siguen vinculándose, acercándose a colaborar”, destaca.
“Nuestro objetivo principal tiene que ver con la educación de niños, niñas y jóvenes, y entendemos que parte de la educación tiene que estar en servicio a la comunidad”.
Actualmente, integran el grupo scout 60 participantes, pero la meta es siempre seguir creciendo. “Invitamos a todos quienes quieran participar. El movimiento es abierto e invita a vincularse con otras organizaciones de la comunidad, y que también todos sean parte. No hay límites ni de edad ni de ningún tipo”, incita Anabel, con un tono motivante.
Más allá de que no exista ese veto para sumarse, sí hay una organización de acuerdo a las edades, que le da una “mística” e identificación a cada grupo. Así, los más chicos (aproximadamente hasta los 11 años) forman la “Manada del Lobo Sabio”, basados en “El Libro de la Selva”. Los preadolescentes son la “Unidad Scout Quebracho”, y aquellos que están por los últimos años del Secundario (entre 15 y 17 años), forman la “Comunidad de Caminantes Félix”. El último grupo, ya para jóvenes, es el de la “Comunidad Rover”.
Hacia adelante, se continúa con otros roles: están los educadores (a cargo de la propuesta educativa y coordinación de los grupos), y colaboradores (que cumplen otras funciones también importantes, como la preparación de la merienda, el mantenimiento del predio o la comunicación).
La intención de profundizar la integración con el barrio
Además de los campamentos o eventos especiales que se hacen en el año, todos se encuentran regularmente los sábados entre las 15 y 18 horas en el predio. Allí cada grupo realiza actividades, vinculadas al juego, el liderazgo, el compartir y también la proyección personal. Un mismo espíritu guía a los proyectos que se van proponiendo: “Poner el aprendizaje al servicio de la comunidad”, responde Anabel.
“Parte de nuestro objetivo es encontrarnos, sobre todo en un momento social en el que es tan difícil animarse a salir y compartir con los otros”, aporta. En este punto, el grupo Scout se vincula con organizaciones y espacios de Villa Pueyrredón, la Comuna 12 y barrios aledaños, para movidas solidarias.
Hoy cerca del 80% de los miembros del grupo “Juan Martín de Pueyrredón” viven o vivieron en el barrio, pero una de las intenciones es profundizar aún más esa integración. “A veces parece que fuera algo muy interno, con una mayor distancia con el afuera. Pero nosotros buscamos que la gente del barrio se acerque, nos pregunte y se anime a participar de cualquiera de las actividades. Estamos siempre abiertos a recibirlos”, comenta la coordinadora.
Una de las particularidades del grupo es que es heterogéneo. “El movimiento Scout a nivel nacional tiene algunos grupos religiosos y otros, como el nuestro, donde trabajamos la espiritualidad, pero de manera amplia y con diversidad”, explica Anabel. Lo económico, aporta, tampoco es una limitación: si bien se cobra una cuota de participación, nadie se queda afuera por no poder pagarla. Y con rifas, ventas de comida o eventos, encuentran otra forma de financiación.
La juegoteca, otro sello del predio scout
Durante la semana, el predio de Ezeiza y Argerich alberga otra iniciativa de mucha historia e importancia en el barrio. Es la “Juegoteca Villa Pueyrredón”, que integra el programa de “Juegotecas Barriales” del Gobierno de la Ciudad, administrada mediante un convenio por la ONG “Listos Ya”.
De lunes a jueves, entre las 17 y 19 horas, se dictan actividades lúdicas con juguetes, manualidades o el aire libre, divididos en grupos de acuerdo con la edad (entre 3 y 13 años). La juegoteca funciona allí desde 2017, y si bien el Grupo Scout en los hechos únicamente presta la sede, muchos de sus miembros asisten a ella, y sus educadores también trabajan y colaboran en sus propuestas durante la semana.
Un gran evento para celebrar el “derecho a jugar”
Inspirado en el mismo “Derecho a Jugar”, que da vida a las juegotecas y que está consagrado por la Convención por los Derechos del Niño, el Grupo Scout de Villa Pueyrredón aprovecha para hacer otro de sus grandes eventos anuales, previsto para el sábado 26 de septiembre, en el marco del “Día del Derecho del Niño a Jugar”.
Durante la jornada, el predio se abre a organizaciones e instituciones de la zona, que junto a los scouts llevan a cabo distintas actividades que visibilizan la importancia de este derecho.
La actividad, que nació en 2019, genera gran expectativa, al punto que desde las últimas ediciones se corta la calle Ezeiza y se transforma en un gran evento, con shows, postas de juegos y buffet. Con ese espíritu, el grupo Scout “Juan Martín de Pueyrredón” se encuentra con entusiasmo preparándolo.

