Desde 2021, vecinos y vecinas impulsan un espacio independiente y autoconvocado que desarrolla iniciativas solidarias, culturales y recreativas. El merendero de los martes en la estación, el cine debate y la Cumbre de Juegos Callejeros son algunas de las propuestas con las que buscan fortalecer la organización comunitaria y recuperar los espacios de encuentro.
Por Juan Manuel Castro
“Porque amamos nuestro barrio y su gente, lo cuidamos. Creemos y accionamos por un mundo mejor y más justo”, afirman los vecinos integrantes de la Asamblea de Villa Pueyrredón, un colectivo independiente y autoconvocado que organiza eventos culturales y solidarios en torno a la estación ferroviaria. “Sentimos que estamos recomponiendo un lazo social que está muy dañado”, celebran sobre lo construido en este tiempo.
“Un espacio de reflexión, donde todas las voces puedan ser escuchadas, para fortalecer la red comunitaria vecinal y aportar a la conservación y al crecimiento de nuestro querido barrio”, se plantearon en agosto de 2021, al celebrar su primera asamblea en la Plaza de la Estación.
En estos años consolidaron su trabajo horizontal y comunitario a través de distintas acciones. Entre ellas se destaca el merendero solidario, que funciona todos los martes a las 18.30 en la estación Villa Pueyrredón del ferrocarril Mitre, sentido José León Suárez. Allí, voluntarios ofrecen café, chocolate, leche, jugos y facturas a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad, aunque aseguran que el verdadero objetivo va mucho más allá de la comida.
“El merendero es mucho más que compartir una merienda. Es un lugar de encuentro, de contención y de cariño. Muchas personas vienen porque necesitan sentirse escuchadas, vistas y acompañadas”, explica Hugo, uno de los integrantes de la Asamblea. Según relata, cada martes aparecen nuevas caras y la demanda no deja de crecer.
El aumento de asistentes refleja, considera el vecino, el deterioro de la situación social. “Incluso los días de lluvia, cuando pensamos que va a venir menos gente, terminamos recibiendo muchísimas personas. Eso refleja una realidad que se viene haciendo más difícil”, sostiene Hugo.
Pese a las dificultades, el grupo sostiene el espacio gracias al compromiso de sus voluntarios y a las donaciones de vecinos y comercios del barrio. Panaderías aportan facturas y pan, mientras que otros locales colaboran con vasos, servilletas, guantes descartables y distintos insumos necesarios para cada jornada.
La Asamblea invita además a sumar nuevos voluntarios y busca ampliar las actividades. Entre los proyectos aparecen talleres de apoyo escolar, manualidades, oficios, salud comunitaria y otras iniciativas abiertas a quienes quieran compartir conocimientos con el barrio. “Cada uno aporta desde donde puede y como puede. También se ayuda regalando tiempo, difundiendo lo que hacemos o simplemente ofreciendo escucha y compañía”, destacan.
Más allá del trabajo cotidiano, los integrantes reflexionan sobre las causas que hacen necesaria la existencia del merendero. “Me gustaría que los merenderos dejaran de existir, porque eso significaría que las necesidades básicas de nuestros vecinos están cubiertas. Hoy también sentimos que estamos recomponiendo un lazo social que está muy dañado. La salida es colectiva”, expresa Hugo.
El grupo gestó, a su vez, espacios de encuentro a través de otras iniciativas, como el cine debate. Una de las fechas más sentidas fue la proyección de capítulos de El Eternauta en el Centro Cultural Nunca Más. La adaptación de la historieta realizada por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López fue rodada en el barrio de Saavedra, en sitios como la Parroquia San Isidro Labrador. Asimismo, el mensaje de “Nadie se salva solo”, de la serie, y el del “héroe colectivo”, presente en la historieta, dialogan con las propuestas de la Asamblea.
Este grupo de vecinos también interactúa con otras asambleas barriales y entidades ciudadanas. Por ejemplo, este año acompañó la primera marcha de antorchas en Parque Saavedra, en recuerdo de la última dictadura militar. La actividad había sido propuesta por la Mesa por Derechos Humanos de la Comuna 12 junto con la Asamblea Interbarrial Parque Saavedra, que reúne a gente de Saavedra, Coghlan, Belgrano y alrededores.
Asimismo, acompaña el reclamo de grupos vecinales como Urquiza Más Verde por la construcción del Parque Ferroviario Urquiza, en Triunvirato y Roosevelt. El pedido es que toda la manzana sea parquizada y no solo la mitad, como se plantea en el presente.
Recuperar la calle a través del juego
Otra de las iniciativas impulsadas por la Asamblea es la Cumbre de Juegos Callejeros (Cu.Ju.Ca.), que busca recuperar el espacio público mediante actividades recreativas tradicionales y el trabajo conjunto entre organizaciones barriales.
El Cu.Ju.Ca. nació en la zona del Abasto, ligado a estudiantes de Tiempo Libre y Recreación y al bar cultural Casona Cultural Humahuaca. En mayo celebró 20 años de existencia con un corte cultural al que asistieron cientos de vecinos e instituciones.
Laura, una de las organizadoras de la actividad en Villa Pueyrredón, explica que el proyecto surgió dentro de la Asamblea como una forma de vincular a distintas instituciones y vecinos. “No es una actividad de la asamblea solamente. Existe esa interrelación entre organizaciones socioculturales y la comunidad”, señala.
La propuesta consiste en cortar una calle o utilizar una plaza durante algunas horas para organizar juegos tradicionales como rayuela, carrera de embolsados, trompos, baleros, sapo y sogas, además de pequeños talleres y espacios culturales. La organización demanda meses de trabajo compartido entre centros culturales, bibliotecas, instituciones, hospitales, vecinos y organismos públicos.
Para este año, la Asamblea comenzó a convocar a nuevas organizaciones con la intención de realizar una nueva edición durante la segunda quincena de octubre, aunque la fecha definitiva surgirá de las reuniones abiertas entre todos los participantes. El encuentro organizativo se realizó a mediados de julio.
El espíritu del Cu.Ju.Ca. quedó plasmado en un manifiesto que define a la iniciativa como un “dispositivo recreativo cultural comunitario” que busca resignificar la calle, fomentar relaciones de cooperación y promover la creatividad mediante el juego libre. También sostiene que se trata de una expresión política, aunque no partidaria, y reivindica el juego como una herramienta para fortalecer la salud mental y los vínculos comunitarios.
Para la Asamblea de Villa Pueyrredón, tanto el merendero como las actividades culturales y recreativas forman parte de un mismo objetivo: reconstruir los lazos entre vecinos y demostrar que la organización comunitaria puede convertirse en una herramienta para afrontar las dificultades cotidianas. Mientras cada martes se sirve una nueva merienda en la estación y avanza la preparación del próximo Cu.Ju.Ca., el grupo continúa invitando a quienes quieran sumarse, colaborar o simplemente compartir un momento de encuentro en el barrio.

