Trump cumple un año en el poder y los efectos de la ultraderecha al frente de una potencia mundial han recaído directamente América Latina. Argentina, uno de los epicentros de la nueva ola conservadora.
Por Stanley Luna
Desde el 20 de enero de 2025 el mundo cambió. Donald Trump asumió su segundo mandato y desde entonces el Gobierno de Estados Unidos ha sido responsable de las deportaciones masivas de emigrantes, asistió al Gobierno de Javier Milei con un acuerdo financiero de 20 millones de dólares, que, en medio de una propagando de terror por el futuro económico del país, impulsó a La Libertad Avanza a ganar las elecciones de medio término de octubre pasado; y, recientemente, invadió militarmente a Venezuela y secuestró al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Pese a estas actuaciones fuera de marcos legales internacionales, de todos los gobiernos latinoamericanos, el de Milei ha sido el más leal al trumpismo desde los inicios de la nueva gestión estadounidense, y su administración también está alineada con la afrenta constante en contra de poblaciones vulnerables que lleva a cabo la extrema derecha a nivel mundial. Esta “batalla cultural”, como la suele llamar el Gobierno Nacional argentino, va de la mano de la eliminación de políticas públicas, ataques a las disidencias sexuales y a migrantes, y de las reformas exprés de leyes como la Ley de Identidad de Género y la Ley Nacional de Migraciones.
A cambio, Milei ha recibido el respaldo de Trump, al punto de que este ha asegurado que “Milei está haciendo Argentina grande nuevamente” y se ha atribuido el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones pasadas por el respaldo financiero que Estados Unidos dio al Ejecutivo argentino.
En enero de 2025, Milei asistió a la toma de posesión de Trump, en Washington, donde, entre otras cosas, dijo ante la prensa: “Tengo grandes esperanzas de que sea el líder que todos esperamos, luchando contra la basura ‘woke’ que está contaminando al mundo”.
‘Woke’ es un término proveniente del inglés y que significa “despierto”, pero que los grupos de derecha usan para referirse despectivamente a la población de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales, queer y otras identidades sexuales (LGBTIQ +), y al movimiento feminista.
En su discurso de toma de posesión, Trump hizo énfasis en su política antiinmigrante, aplicando la Ley de Enemigos Extranjeros, que data de finales de 1798; además, entre otros puntos, aseguró que Estados Unidos solo reconocería los géneros masculinos y femeninos, dejando por fuera otras identidades sexuales, como las personas trans. E, inmediatamente, días después de su asunción, comenzó a firmar decenas de decretos ejecutivos como aquellos en los que ordenaba eliminar iniciativas de inclusión y no discriminación dentro de instituciones estatales.
Con este antecedente, no fue casual que, cuatro días después de la asunción de Trump, Milei diese un discurso agresivo en el Foro Económico de Davos, Suiza, en el que trató a los homosexuales de pedófilos, se pronunció en contra del feminismo y la migración en Europa.
Su discurso despertó revuelo en la sociedad argentina al punto que la población LGBTIQ + organizó una marcha multitudinaria en la Ciudad de Buenos Aires y otras ciudades del interior, que aglomeró el reclamo de todos los grupos golpeados por el ajuste fiscal del Gobierno de La Libertad Avanza: además de las disidencias sexuales, marcharon estatales despedidos, personal de salud, personas jubiladas y sobrevivientes de la dictadura. La marcha se llamó Marcha del Orgullo Federal Antifascista y Antirracista LGBTIQ +.
La afrenta
La respuesta del Gobierno Nacional a esta marcha fue una reforma a la Ley de Identidad de Género, un marco legal pionero en el mundo que despatologizó a las personas trans, para prohibir así que las y los adolescentes trans menores de 18 años puedan acceder a hormonas.
Esta reforma estuvo precedida por mentiras divulgadas por el mismo Milei, quien dijo en una entrevista televisiva que había hospitales en la provincia de Buenos Aires donde a las niñeces les mutilaban los genitales. Sin embargo, expertos en salud trans, como Adrián Helier, exdirector del Grupo de Atención de Personas Transgéneros en el Hospital Durand, salieron a desmentir las declaraciones de funcionarios libertarios y denunciaron que dicha reforma de la ley también condicionaba el trabajo del personal médico.
“La base del proyecto político de Milei no es más que hacer percibir a la otredad como ‘un atentado mortal o como un peligro absoluto para la vida de las y los demás’. Es por eso que en el discurso de Davos insistió en mantener patrones de comportamiento similares a las épocas en las cuales ni siquiera había términos para nombrar las diferencias y las desigualdades que atraviesan las vidas por fuera de un sistema patriarcal, arraigado aún en las sociedades latinoamericanas”, señala una investigación publicada en mayo pasado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
Milei y Trump
La vinculación entre Trump y Milei viene desde antes de la asunción del magnate. A meses de convertirse por segunda vez en presidente, en febrero de 2024, Trump y el mandatario argentino coincidieron en Estados Unidos en la Conferencia de Acción Política Conservadora, un encuentro que reúne a íconos del conservadurismo mundial y cuya segunda edición de 2024 se celebró en Buenos Aires, en diciembre .
Después del viaje a Estados Unidos, Milei prohibió el acrónimo LGBTIQ + y la perspectiva de género en las instancias gubernamentales.
Desde inicios de la gestión, Milei se ha encargado de revertir las políticas sociales inclusivas implementadas en los gobiernos anteriores.
Unas de sus primeras decisiones frente al achicamiento del Estado fueron la eliminación del Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad, de donde dependían acciones a favor de las mujeres y la diversidad sexual; y del Instituto Nacional contra la Discriminación y la Xenofobia, que acompañaba denuncias sobre discriminación. De parte de las organizaciones sociales también hubo denuncias de despidos injustificados de personas trans que habían sido contratadas en el Estado bajo la Ley del Cupo Laboral Travesti-Trans, una ley que el Ejecutivo ya ha insinuado derogar.
Esta “batalla cultural” se sostiene con ideólogos como Agustín Laje y Nicolás Márquez, este último biógrafo y amigo de Milei. De hecho, en mayo de 2024, Márquez dijo que la homosexualidad era una enfermedad y horas después tres mujeres lesbianas fueron asesinadas por un vecino en un hotel del barrio de Barracas, prendidas fuego con una bomba molotov. El año pasado, las organizaciones que trabajan a favor de los derechos de las personas LGBTIQ + reportaron un incremento significativo en los ataques y crímenes cometidos contra esta población.
En este contexto, para este año, las disidencias sexuales están convocando a una nueva Marcha del Orgullo Federal Antifacista y Antirracista LGBTIQ +. La fecha prevista es el 7 de febrero.
