Interés General Villa Pueyrredón

Puesto por puesto: crónica de la feria de Unidad Barrial Villa Pueyrredón

Feria Unidad Barrial Villa Pueyrredón

Vecinos, artesanos y emprendedores se encuentran en la feria de Unidad Barrial Villa Pueyrredón. Un recorrido por los puestos que en cada edición ofrecen tejidos, alimentos, libros, artesanías, objetos reciclados y producciones de lo más diversas y forman parte de un espacio con una fuerte impronta barrial.


Por Ignacio Di Toma Mues

“En La Plaza. Festival Cultural”, que una vez al mes organiza Unidad Barrial, se ha convertido en un espacio comunitario donde los vecinos y vecinas, además de participar de las distintas actividades que se desarrollan, se encuentran con puestos de emprendedores, en su gran mayoría de Villa Pueyrredón, que ofrecen desde tejidos, collares, ropa estampada y libros hasta comida artesanal y otros productos de elaboración propia. Además, pueden participar de sorteos de productos ofrecidos por estos actores de la economía popular.


La feria comienza al mediodía en la Plaza Nunca Más (Bolivia y San Alberto) con el armado, como un gran rompecabezas, de los puestos: parantes, toldos, mesas y tablones van de mano en mano. En un frenesí fraterno comienza el entretejido de lo que poco tiempo después serán los puestos de los emprendedores.

Carritos y bolsones con los productos se van descargando y acomodando con paciencia para dar el mejor recibimiento a los y las paseantes. Los puestos se extienden unos 50 metros a lo largo de la calle Juan D’Arienzo, desde Bolivia hacia Condarco.

Festival en la Plaza en Villa Pueyrredón


Tejidos y estampados con DTF en un puesto y calcomanías de vinilo en otro son algunos de los productos que nos ofrecen Katy y Candela, ambas vecinas del barrio. La primera participa desde hace 14 años, desde los tiempos de Mil Flores, y la segunda transita recién su primer año.

Karina, también de Villa Pueyrredón, ofrece los collares, gargantillas y dijes que ella misma hace, mientras que Maite y Joaquín, ambos del barrio, venden stickers, papelería y remeras pintadas a mano.


“Desde el año pasado vine a varias ediciones. Soy de Villa Pueyrredón”, dice Patricia, entre cuyos productos se destacan las artesanías del Perú. Magalí, en su primera experiencia en la feria, participa con su emprendimiento Alma Deco. Es del barrio y vende productos aromáticos: sahumerios, bombitas y velas aromáticas. Agustina, Florencia y Ariel, también habitantes recientes de la feria, ofrecen bijouterie, vinchas, aritos, llaveros, pulseras y tazas.

La feria parece construirse justamente en ese encuentro entre los que llegan y los que permanecen. Y también con quienes vienen desde otros barrios.

Desde Caballito se incorporó a la feria Ayelén. “Estoy en la feria desde que empezó. Hago accesorios, aritos, collares”. Del sur de la Ciudad, desde Lugano, se estrena en la feria Fernanda, con productos de cuero que ella confecciona.


Para los amantes de la lectura está KR Artilibros. “Narrativa general y política”, cuenta Karina, “con la idea de hacer circular libros nuevos y usados”. Ella es de Villa Pueyrredón y participa desde los tiempos de Mil Flores.

Y, como debe ser en una feria, los puestos para el deleite de los sabores y el buen comer están presentes. Salomé, vecina del barrio y participante de la feria desde hace dos años, tiene el puesto Germinal Alimentación Natural. “La idea es acercarles a los vecinos alimentos integrales, agroecológicos, productos que estén un poco alejados de lo industrializado”.

Yanina y Gustavo, que participan por primera vez en la feria, venden aromatizadores y también budines caseros. Tienen su propio local en Av. de los Constituyentes y Nahuel Huapi.


Por su parte, Victoria, vecina del barrio, vende mix de frutos secos, miel, pasta de maní y yerba. “Esta es mi primera experiencia en la feria”, cuenta, y se manifiesta muy contenta.

Nancy y su marido Hugo, residentes de Villa Pueyrredón, armaron un almacén “con productos artesanales hechos por nosotros, como conservas, dulces, pan de campo, empanadas, todo lo que tenga que ver con el campo”. Además, traen de Sierra de la Ventana salames y quesos artesanales.

Y continúa lo gastronómico con Andrea, que vende dulces, tortas, budines, panes, pizzetas y empanadas, todo de elaboración propia. Actualmente vive en San Andrés, pero nació en el barrio. “Sigo diciendo que soy de acá, de corazón, de Pueyrredón”.

La ropa y los tejidos también están presentes en la variada feria de Unidad Barrial. María Julia tiene un taller de costura y ofrece neceseres, ponchitos para primaria y jardín y también productos para docentes. Ella es de un barrio vecino: Villa Urquiza.

Laura, junto con su compañero Sebastián, empezó este año en la feria y venden ropa. “Somos del barrio, de Villa Pueyrredón, vivimos acá a tres cuadras de la feria”. Marisa, por su parte, ofrece tejidos. “Tejo con cuentas de vidrio. Estoy en la feria en mi segundo encuentro”. Ella es de San Martín, una localidad muy vinculada con el barrio. Antes de la federalización de la Municipalidad de Buenos Aires, las tierras de Villa Pueyrredón pertenecían al partido de San Martín.

También de San Martín, aunque vivió hasta hace poco en Villa Pueyrredón, Verena participa de la feria desde 2023. “Soy artesana – dice – . Hago tejidos a crochet, escarapelas tejidas, colgantes, mandalas y accesorios tejidos”. También vende una línea de aromas para la ropa y difusores.

Melissa está en la feria desde hace dos años y hace miniaturas en porcelana fría “que después convierto en accesorios como llaveros, pins, todos diseños míos, y hago personalizados también”.

En otro puesto se presenta una original forma de reciclado: macetas realizadas con envases de descarte, convertidos en objetos de diseño. Y lo más interesante son las macetas hechas con yerba mate de descarte.

“Hago una masa, la moldeo, le hago un proceso de secado y se hace una macetita con plantas”, explica Marisa, que lleva tres años en la feria y es vecina de Villa Urquiza.

Claudia define sus productos como “cosas lindas, que son peronistas”. Vende medias, cuadernos, almohadones y ropa, todo con simbología peronista, con Evita, Perón y Cristina. Es una feriante de Villa Pueyrredón que participa desde los tiempos de Mil Flores.

Entre unos y otros, la feria se renueva sin perder su memoria: detrás de los productos, las mesas y los puestos sigue funcionando como un lugar de encuentro, de trabajo y de pertenencia barrial.