Jorge Macri está jugado por su reelección, aunque en la Casa Rosada y en el PRO surjan dudas: la principal, el calendario electoral y la eliminación o no de las PASO. Mientras tanto, el jefe de gobierno promete bajas impositivas y busca mostrarse aliado al gobierno nacional, pero con sus propios matices. El presupuesto 2027 como hoja de ruta.
Por Fernando Casasco
Javier Milei no pudo contener su entusiasmo. Los resultados del “Argentina Week” organizado en París, Francia, no pudieron ser mejores, según los voceros oficialistas. Se habló de anuncios de inversión de empresas extranjeras por 27 mil millones de dólares, principalmente concentrados en la energía y la minería.
El Presidente pudo mostrar un frente político interno consolidado, gracias a la presencia de 12 gobernadores y una vicegobernadora. Entre la comitiva se pudo distinguir la figura de Jorge Macri, aunque para el jefe de gobierno porteño los resultados fueron módicos: no hubo anuncio de inversiones para la Ciudad. En cambio, el hombre del PRO reconoció que “fue un viaje útil para contarle a inversores hacia dónde está yendo el país y qué tiene cada provincia para ofrecer”. Una forma elegante para decir que volvió con las manos vacías.
Previamente, el jefe de gobierno también hizo una gira por Miami y Washington, donde se reunió con funcionarios del gobierno de Donald Trump y con potenciales inversores. También en Estados Unidos exhibió sus coincidencias con el rumbo del gobierno de Milei y deslizó la posibilidad de una alianza electoral.
Volviendo a lo ocurrido en París, la presencia de los jefes provinciales estuvo relacionada con el interés principal del gobierno nacional de conseguir los apoyos necesarios en el Congreso para eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, punto sustancial de la reforma electoral que presentó la Casa Rosada. En ese aspecto, Macri indicó que él no tuvo ningún tipo de consulta o presión al respecto. “Nadie del Gobierno nacional me pidió apoyo en la reforma electoral”, indicó.
Lo cierto es que, aunque así hubiera sido, poco tiene para ofrecer el jefe de gobierno: el PRO no tiene actualmente senadores por CABA, mientras que el grupito de diputados del partido amarillo, encabezados por Fernando de Andreis, se referencian principalmente con Mauricio Macri, hoy distanciado de su primo. El que intenta mediar entre ambos suele ser el ex presidente de Boca Daniel Angelici, quien acumula cada vez mayor poder en la estructura del gobierno porteño.
De todos modos, Jorge Macri dio su parecer respecto a las PASO, al señalar que prefiere “no discutir las reformas electorales para la elección que viene, porque todo eso después parece muy teñido de lo que me conviene o de lo que le conviene a tal o a cual”. Y también pidió volver con uno de los caballitos de batalla históricos del PRO, como es el proyecto de “Ficha Limpia”. Palabras que no deben haber sido del agrado de la estratega política libertaria, Karina Milei.
Más allá de lo que opine el mandatario porteño, el gobierno nacional avanza en la negociación fundamentalmente con los mandatarios radicales, quienes acercarían los votos en el Senado para que la reforma electoral salga, ya sea con la eliminación o – el plan B – una nueva suspensión de las PASO para el año próximo.
Jorge Macri está atento a esos pasos para la definición del cronograma electoral en la Ciudad. Por lo pronto, ya está decidido a unificar las elecciones porteñas con los comicios nacionales previstos para el 24 de octubre del año próximo, pero manteniendo activas las PASO a nivel local, una herramienta a la que el PRO ha sabido sacarle jugo como ninguna otra fuerza política.
De esta manera, el mandatario porteño archiva aquellos argumentos que hace menos de dos años le hicieron desdoblar las urnas para que se debatiera por separado “la agenda local”. Tras una derrota catastrófica en los comicios de medio término, hoy sólo se aferra a la idea de subirse nuevamente a un posible pacto con los libertarios y polarizar con el peronismo para retener su puesto.
Si fuera su decisión casi que ya firmaría la conformación de una alianza con La Libertad Avanza y una eventual fórmula conformada con la delfín porteño de Karina Milei, Pilar Ramírez. Pero de la vereda de enfrente no piensan lo mismo: en la Casa Rosada apenas iniciaron las conversaciones a nivel nacional con el PRO para la conformación de una alianza y se verá si tiene alcance a nivel país o se analizará distrito por distrito.
Como si esto fuera poco, la propia Ramírez levantó su perfil, con fuertes críticas a la gestión macrista de la ciudad. La diputada libertaria se refirió a la constante publicidad que el jefe de gobierno hace de los desalojos o de la mano dura frente al delito y consideró que “a veces (…) el orden está un poco sobreactuado”. Recientemente subió a sus redes sociales un posteo en el que critica el “abandono” de la zona sur de la Ciudad. “Inseguridad, basurales a cielo abierto, baches y una red de transporte inexistente. En el sur, y en el resto de la Ciudad, FALTA ORDEN”, enfatizó la legisladora en un gesto (uno más) de distanciamiento con la gestión del PRO. Pese a todo – esto es política -, ni de un bando ni del otro descartan una alianza y una fórmula conjunta.
Al interior del PRO, tampoco el jefe de gobierno las tiene todas consigo. En la cabeza de su primo Mauricio, titular del partido a nivel nacional, resuenan otros nombres como el de De Andreis o el de Guillermo Dietrich para ir por la Jefatura. De la que ni unos ni otros quieren oír hablar es de Patricia Bullrich. Por su parte, Clara Muzzio, la actual vicejefa de gobierno, buscaría una banca legislativa y la posibilidad de postularse en 2031, cuando el actual alcalde ya no tenga reelección posible.
Haciendo números
Como paso previo al año electoral, el jefe de gobierno presentó el proyecto del último presupuesto de su mandato. La iniciativa prevé gastos por poco más de $24 billones, equilibrio fiscal, baja de impuestos y una fuerte inversión en infraestructura, en un equilibrio entre la ortodoxia liberal que pregona la gestión nacional y cierta matriz de Estado planificador que el PRO no quiere descartar.
Uno de los puntos con los que el gobierno de Macri más buscó llamar la atención es las rebajas impositivas. Del total de vehículos, el 40% pagará de patente el mismo valor que en 2026, otro 50% abonará menos y el 10% quedará exento debido a la antigüedad del rodado, que se bajará de 25 a 20 años. Hay que recordar que fue la gestión del PRO en 2014, durante el gobierno de Mauricio Macri, que elevó de 13 a 25 años de antigüedad del auto el límite de la exención. Ahora, el primo del expresidente da marcha atrás parcialmente con aquella medida.
El proyecto de presupuesto también prevé una exención de ABL para hoteles, restaurantes y librerías que regirá durante el primer semestre del año y de la contribución por publicidad para micro, pequeñas y medianas empresas.
En cuanto a las obras de infraestructura, el Ejecutivo porteño proyecta destinar alrededor de un billón de pesos para la construcción de la línea F – cuyas obras arrancarían a principios del próximo año – y el recambio, durante el primer semestre de 2027, de las formaciones de las líneas A, B y C. Se trata de la inversión más alta en la materia de los últimos 20 años.
Otras obras contempladas incluyen completar los trabajos de renovación de la Autopista Dellepiane, el Puente Anillo Pampa y el paso bajo nivel de Álvarez Thomas, en el barrio de Villa Urquiza. En total, las obras de infraestructura representan el 18% del total del presupuesto 2027.
La discusión presupuestaria se llevará casi la totalidad de lo que queda del año legislativo, en el que el gobierno porteño no planea incluir otros temas de importancia. Se sabe que es un terreno en el que la oposición piensa marcarle la cancha al jefe de gobierno, necesitado de manos alzadas en el recinto: mientras que el peronismo reclama que desfilen todos los ministros para dar cuenta de cada una de las partidas, los libertarios advierten que no acompañarán a libro cerrado y piensan discutir punto por punto.
Motosierra ma non troppo. Aliancista, pero sin entregar su identidad. Los próximos meses dirán si la estrategia de Jorge Macri le alcanza para lograr su objetivo.

