El Gobierno porteño envió a la Legislatura el proyecto de Presupuesto 2027, que plantea mantener el equilibrio de las cuentas públicas, reducir el impuesto a las Patentes y sostener una fuerte inversión en transporte, con la Línea F de subte como principal obra nueva prevista para el próximo año.
Por Valeria Azerrat
El esquema presentado por el Ejecutivo busca combinar orden fiscal con medidas de alivio tributario para la clase media y determinadas actividades económicas, aunque la primera lectura de la oposición puso el foco en qué lugar ocupan dentro de la propuesta las políticas destinadas a los sectores más vulnerables y qué otras intervenciones de infraestructura, más allá del subte, tendrá la Ciudad durante 2027.
La iniciativa contempla un presupuesto de alrededor de $24 billones para 2027, elaborado a partir de las pautas macroeconómicas y el marco macrofiscal establecidos en el Presupuesto nacional. Con gastos y recursos prácticamente equivalentes, la propuesta prevé destinar el 18% a gastos de capital.
Uno de los cambios que puede sentirse de manera más directa entre los vecinos estará en el impuesto a las Patentes. El Ejecutivo propone reducir las alícuotas y pasar de 25 a 20 años la antigüedad necesaria para acceder a la exención. De acuerdo con las estimaciones oficiales, la mitad de los vehículos registrados en la Ciudad pagará menos durante 2027, mientras que otro 40% mantendrá el mismo importe que este año. El resto quedará exceptuado del tributo por el cambio en el régimen de antigüedad.
La medida forma parte de un conjunto de modificaciones tributarias que apuntan principalmente a reducir la carga sobre determinados contribuyentes y actividades. En el caso de los inmuebles, no plantea modificaciones generales en el Impuesto Inmobiliario y propone mantener su actualización vinculada a la inflación. Para el ABL tampoco se prevé un cambio general del esquema, aunque habrá diferencias según la valuación fiscal de cada propiedad.
También se incorporan beneficios para algunas actividades económicas. Durante el primer semestre de 2027 se mantendrá la exención del ABL para hoteles y restaurantes y se incorporará a las librerías. Además, se propone eximir de la Contribución por Publicidad a determinadas pequeñas y medianas empresas y reducir la carga vinculada con la plusvalía urbana para nuevas construcciones.
El otro gran eje del plan está puesto en el transporte. La Ciudad prevé destinar $917 mil millones al subte durante 2027, con la Línea F como la principal incorporación al programa de expansión de la red. Para ello, contempla una partida superior a los $360 mil millones.
La nueva línea está proyectada para conectar Barracas con Plaza Italia, atravesando distintos barrios de la Ciudad. El Gobierno porteño prevé iniciar los trabajos durante 2027, una vez cumplidas las distintas etapas necesarias para su ejecución. La Línea F fue proyectada en una ley aprobada en 2001, por lo cual su ejecución está pendiente desde hace 25 años.
El plan de movilidad también contempla la incorporación de nuevas formaciones para las líneas A, B y C y trabajos de modernización en la línea D. Son intervenciones destinadas principalmente a renovar parte de la flota y actualizar la infraestructura existente.
Fuera del subte, la Ciudad prevé continuar y completar distintas intervenciones viales. Entre ellas aparecen la renovación de la Autopista Dellepiane, el Puente Anillo Pampa y el paso bajo nivel de Álvarez Thomas, además de otras intervenciones en pasos bajo nivel y en el Puente Labruna.
Es justamente en este punto donde aparece una de las primeras discusiones políticas alrededor del presupuesto. La apuesta por la Línea F concentra buena parte de la expectativa, mientras que otras intervenciones incluidas corresponden a trabajos de continuidad, renovación o finalización de obras ya iniciadas.
Desde sectores opositores plantearon, en ese sentido, interrogantes sobre cuáles serán las nuevas medidas públicas destinadas a los barrios de la Ciudad por donde no pasará la futura traza y cómo se abordarán las problemáticas de zonas que aún presentan dificultades de movilidad y conectividad. La observación no se limita al transporte, sino que también alcanza a la necesidad de definir políticas específicas para otros sectores de la Ciudad que concentran demandas de infraestructura y sociales.
Justamente, en materia social el presupuesto mantiene recursos para Promoción y Acción Social, dentro del conjunto de Servicios Sociales. Sin embargo, una de las cuestiones que quedará bajo análisis durante el debate legislativo será el alcance de los programas destinados a los sectores de menores ingresos y a quienes dependen en mayor medida de la asistencia estatal.
La presentación del Ejecutivo pone el acento en la continuidad de los servicios existentes y en el equilibrio de las cuentas, mientras que desde la oposición ya comenzaron a plantearse preguntas sobre si ese esquema alcanza para responder a las necesidades sociales del próximo año, sobre todo, en un contexto de crisis.
Desde el oficialismo porteño defendieron la iniciativa y destacaron la posibilidad de combinar equilibrio fiscal, reducción de impuestos e inversión en infraestructura. Legisladores de Vamos por Más pusieron el foco en que, según su lectura, el orden de las cuentas permite avanzar al mismo tiempo con obras y beneficios tributarios.
La Libertad Avanza adoptó una posición más cautelosa. Si bien dentro del bloque hubo una valoración positiva de la reducción de determinados impuestos y del planteo de disminuir el costo del Estado, también anticiparon observaciones sobre la evolución del gasto y de la presión tributaria durante la gestión de Jorge Macri.
Algunos integrantes del espacio plantearon que, al considerar el período completo de la actual administración, ambas variables habrían registrado un crecimiento por encima de la inflación.
Desde el sector identificado con el larretismo también surgieron cuestionamientos. La crítica inicial apunta a que se trata de un presupuesto con una fuerte orientación al mantenimiento de la Ciudad y que no incorpora, según esa mirada, iniciativas de mayor alcance para responder a algunas de las demandas que consideran prioritarias para los porteños.
En particular, objetaron la ausencia de nuevas políticas que, desde su perspectiva, permitan atender preocupaciones sociales y urbanas que siguen presentes en distintos barrios.
El tratamiento legislativo permitirá profundizar estas diferencias. Durante octubre está prevista la presencia de los ministros en la Legislatura para explicar las partidas correspondientes a sus áreas. El ministro de Hacienda y Finanzas, Gustavo Arengo, será uno de los primeros funcionarios en exponer y luego está prevista la participación de los titulares de Salud, Educación, Desarrollo Humano y Hábitat, Seguridad e Infraestructura.

