Interés General

Una avanzada en contra de los derechos LGBT+

Orgullo Gay
El colectivo LGBT+ volvió a conmemorar el Día del Orgullo en un contexto marcado por el aumento de los crímenes de odio y las denuncias por el crecimiento de los discursos discriminatorios. Activistas y organizaciones advierten sobre un recrudecimiento de la violencia hacia la diversidad sexual y señalan el impacto de los mensajes estigmatizantes. En Argentina, cada 38 horas una persona LGBT+ es atacada.

Por Stanley Luna

Con marchas multitudinarias y eventos, el último fin de semana de junio se celebró el Día del Orgullo a nivel mundial. El colectivo de lesbianas, gays, bisexuales, trans y otras identidades sexuales (LGBT+) conmemora los disturbios de Stonewall Inn, un bar estadounidense ubicado en New York, en el que la madrugada del 28 de junio de 1969 las personas de la diversidad sexual que habían encontrado en este bar un espacio de libertad se enfrentaron a la policía, que siempre se acercaba a hostigarlas.

Este episodio no solo dio más visibilidad al movimiento LGBT+, sino que al año siguiente diferentes ciudades organizaron las primeras marchas del Orgullo. La Marcha del Orgullo en Argentina se realiza a inicio de noviembre, no en junio, para proteger así del frío del invierno a las personas con VIH. Contrario a la primera marcha de 1992, en la que se reunieron unas 300 personas, las marchas actuales son masivas y se vuelven en un espacio político para denunciar los crímenes contra el colectivo y la avanzada ultraconservadora, que pone en vilo los derechos humanos conquistados por el colectivo.

En Argentina, cada 38 horas hay un crimen en contra de las personas LGBT+, de acuerdo con los últimos datos recabados en 2025 por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio. De acuerdo con este informe, el año pasado hubo 227 crímenes, lo cual representa un aumento del 60 % de los casos respecto a 2024. Los mayores perpetradores son las fuerzas de seguridad.

A estos crímenes se les conoce jurídicamente como crímenes de odio y están basados en el prejuicio hacia una persona por su orientación sexual e identidad de género. Según el informe, las principales víctimas de los hechos en 2025 fueron mujeres travestis-trans y le siguieron los hombres gays.

Aunque todavía no hay un informe oficial sobre el comportamiento de la violencia contra el colectivo en 2026, este año trascendieron noticias sobre diferentes ataques. En enero, Leonardo Javier Veterale, comediante mejor conocida como La Barby, denunció en redes sociales la agresión física que recibió por parte de un hombre tras finalizar La Negra Pop, el programa que dirigía la periodista Elizabeth Vernaci.

Según La Barby, el hombre se acercó a la ventana de la radio y comenzó a golpear el vidrio, pues estaba en contra de que del programa participaran dos homosexuales. Cuando salió de la radio con unas cajas de pizza, el agresor le pidió algunas porciones, La Barby no le compartió y luego él le comenzó a pegar con una botella.

Un episodio similar de violencia denunció en marzo el periodista de la radio Futurock, Lucas Román, quien al salir de su trabajo recibió una golpiza de un desconocido en la vía pública, la cual lo dejó con lesiones en la cara. Román también atribuyó este ataque a su condición de hombre gay.

Violencia y discursos de odio

La gestión de Milei ha representado para el colectivo LGBT+ retrocesos en los avances que han convertido a la Argentina en referente en derechos humanos. El país cuenta con una la Ley de Identidad de Género, una ley pionera que reconoce la existencia de las personas travestis y trans; con el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto y una ley de Educación Sexual Integral (ESI).

Sin embargo, desde su llegada al Ejecutivo, Milei declaró una “batalla cultural” en contra de diferentes colectivos, como el LGBT+: eliminó el Ministerio de las Mujeres, Diversidad y Géneros; el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo; desfinanció las políticas de género y, en el marco de esta avanzada contra los derechos humanos, las organizaciones sociales también identificaron un incremento en los discursos de odio propiciados desde el oficialismo. Es decir, en aquellas expresiones basadas en desinformación y prejuicios hacia la diversidad sexual.

En febrero de 2025, el mandatario llamó pedófilos a los homosexuales, atacó al movimiento feminista y a los migrantes desde el Foro Económico de Davos, en Suiza. El colectivo LGBT+ le respondió con una marcha masiva en las calles y, en respuesta, el Ejecutivo modificó la Ley de Identidad de Género para prohibir la hormonización en las personas trans menores de edad.

“Avanzan en ataques a nosotres y las mujeres feministas, a los jubilados y a los discapacitados, a todo aquel que se corra un poco de la funcionalidad para sostener un Estado que hoy te saca todos los derechos laborales”, denuncia Milena “La Kalo”, drag queen y activista trans.

Para La Kalo, la derecha se encarga de “demonizar” al colectivo LGBT+, planteando que las personas deben responder a creencias religiosas, a la moral y a la norma heterosexual, excluyendo y violentando así de forma sistemática, mayormente, a las personas travestis y trans. Y esto después se traduce en ataques digitales y físicos.

A los ataques del oficialismo también se suman los ataques de funcionarios del gobierno porteño. Recientemente, la vicegobernadora de la Ciudad de Buenos Aires, Clara Muzzio, criticó, en una entrevista con el diario mendocino Mdz, la Educación Sexual Integral, a la cual calificó como una “trampa mortal” porque, según ella, les hace creer a las infancias que nacen en cuerpos equivocados. “Sostengo que hay dos sexos, el masculino y el femenino”, dijo Muzzio, quien en años anteriores participó en eventos a favor del colectivo LGBT+.

De las redes a la calle

Los discursos de odio repercuten en el día a día de las personas de la diversidad sexual. La Kalo y el activista Germán González coinciden que hay un incremento de los ataques en redes sociales y también en la calle en los últimos.

“Son insultos que antes no se escuchaban y claramente lo que arranca desde la opinión pública se traslada a la calle con la violencia simbólica: te miran mal, te hacen a un lado e incluso hay hasta violencia física, lo que implica que sin motivo alguna una persona crea que te puede pegar o insultar en la cara”, señala González.

De acuerdo con el activista, estos hechos ya ocurrían en el pasado, pero en menor medida, debido a que había gobiernos que apoyaban públicamente, con leyes y el respaldo institucional, al colectivo LGBT+.

Una muestra de la consecuencia de los discursos de odio contra el colectivo es el triple asesinato de mujeres lesbianas cometido en mayo de 2024, en un hotel del barrio porteño de Barracas. Este crimen por el que actualmente es juzgado Justo Barrientos ocurrió horas después de que Nicolás Márquez, biógrafo, amigo e ideólogo de Milei, dijera en un programa radial que la homosexualidad era una conducta “insana” y “autodestructiva”. Barrientos es juzgado por crímenes de odio y por el intento de asesinato de la única sobreviviente del ataque. De encontrarse culpable, se expone a cadena perpetua.

“Como Argentina es vanguardia en montón de leyes, en derechos humanos, me parece que la resistencia de la avanzada de la derecha se debe a que nuestro ataque ha sido bastante contundente. Tenemos que organizarnos para hacerle frente desde todos los puntos posibles, desde el arte, desde el activismo, desde todos los puntos”, concluye La Kalo.