Cultura

Parque Chas, el barrio donde perderse es una forma de descubrirlo

Parque Chas

La particular geografía del barrio inspiró a Diego Caballin para crear “Gándara y Londres”, una historieta seleccionada para integrar ¡Coordenadas es una realidad!, una antología digital que reúne distintas miradas sobre las ciudades argentinas.


Por Juan Manuel Castro

Si Parque Chas fuera una sensación, sería la de perderse. Ese rasgo distintivo de su trazado laberíntico, que la primavera pasada celebró su centenario, fue el punto de partida de “Gándara y Londres”, la historieta de Diego Caballin seleccionada para integrar la antología digital ¡Coordenadas es una realidad!, una publicación gratuita impulsada por Loco Rabia Editora, En Clave de Historieta y Own Hz. Se puede leer de forma gratuita (https://locorabia.substack.com/p/coordenadas-es-una-realidad-bajate).

La convocatoria reunió a reconocidos autores de la narrativa gráfica junto a nuevas voces de distintos puntos del país para reflexionar sobre un mismo eje: la ciudad. Tras una selección realizada por un jurado integrado por Lucía “Lulelia” Rovira, Andrés Accorsi y Estefanía Henao Barrera, seis obras surgidas de la convocatoria federal fueron incorporadas a la publicación. Entre ellas quedó la de Caballin, quien eligió contar una historia sencilla y cotidiana para transmitir la esencia de uno de los barrios porteños más singulares.

“La idea de la historieta surgió de manera espontánea. Me enteré del concurso y de la posibilidad de escribir algo que tuviera que ver con la ciudad y con la experiencia de cada uno. La particularidad del barrio fue lo primero que me surgió”, recuerda el autor en diálogo con este medio.

Más que construir un relato fantástico, Caballin recurrió al costumbrismo desorientado que late en este laberinto. “Yo siempre digo, en joda, que la economía regional de Parque Chas es perderse en el barrio. Otros venden salame de Tandil; nosotros vendemos perdernos en el barrio”, bromea.

“Gándara y Londres” es también una experiencia gráfica donde se manifiesta la atmósfera única de estas calles. “Quise transmitir esa tranquilidad, esa cosa medio pueblerina que tiene el barrio, esas calles con sus sombras y arboladas. Espero que sea representativo de ese clima, más allá de la historia en sí”, explica.

La historieta alterna diálogos presentados con la estética de los chats de WhatsApp y viñetas que permiten seguir la aventura de los personajes mientras intentan orientarse. El recurso genera un doble recorrido para el lector: por un lado, acompaña la interacción entre los protagonistas y, por otro, ofrece un paneo del paisaje urbano.

Las ilustraciones recuperan algunos de los rasgos más característicos de Parque Chas. Aparecen las casas bajas, las construcciones de impronta antigua y las calles arboladas, donde la sombra de los árboles ocupa un lugar central en la composición. El espacio urbano se muestra abierto, sin saturación de elementos, transmitiendo la calma y el ritmo pausado.

La historieta se extiende por cuatro páginas y un número acotado de viñetas. Es la respiración adecuada que encontró Caballin para que los propios personajes revelen la identidad del barrio a medida que avanzan, se desorientan y descubren que perderse también puede ser una forma de conocer Parque Chas y su gente.

Ese vínculo con Parque Chas viene de mucho antes de convertirse en vecino. Caballin nació en Ramos Mejía, pero se crió en Agronomía, a pocas cuadras del barrio.

“Mi infancia fue de mucha calle. Una de las cosas divertidas era venir a Parque Chas, sobre todo a perdernos. No sabíamos nunca dónde estábamos. Como pasa en la historieta, el que es nativo también se divierte con eso”, recuerda.

“Siempre me encantó el barrio. Cuando empecé a ser más grande y a conocer otras cosas, me di cuenta de que Parque Chas seguía siendo el lugar donde quería vivir”, cuenta el artista, que hoy es vecino del barrio que inspiró “Gándara y Londres”.

Aunque hoy su actividad principal es el diseño industrial, el dibujo ocupa un lugar central en su vida desde la infancia.

“Dibujo desde los diez u once años. Creo que no paré nunca. Siempre, siempre, siempre dibujando”, afirma. Tras terminar la secundaria, realizó cursos de dibujo académico y luego eligió estudiar Diseño Industrial, una carrera que por entonces daba sus primeros pasos. “Siempre me había gustado dibujar y el diseño era una manera de seguir haciéndolo, pero también proyectando objetos. Me sedujo muchísimo”, recuerda.

Junto a dos compañeros de facultad fundó hace décadas el estudio A3 Diseño, dedicado a la fabricación de luminarias. Hoy reconoce que el contexto económico vuelve especialmente difícil sostener la producción nacional.

“Fabricamos lámparas y esa fabricación muchas veces está supeditada al contexto de la economía nacional. Hoy está en una crisis muy grave, como todas las producciones nacionales. Estamos tratando de hacer lo imposible por seguir haciendo lo que nos gusta”, sostiene.

Para Caballin, el diseño y la historieta son lenguajes que se enriquecen entre sí. “El dibujo y el diseño siempre dialogan y se retroalimentan. El diseño ordena, estructura y organiza. Cuando uno quiere comunicar una historia, una idea o un concepto, siempre aporta muchísimo”, explica.

Su acercamiento a la historieta es reciente. “Me empezó a interesar agregarle algunas palabras a mis dibujos. A partir de un par de concursos empecé a probar y, medio de casualidad, fui entrando en la historieta”, relata.

La convocatoria de Loco Rabia representó entonces una oportunidad especial. Se enteró de ella a través de Instagram y le atrajo en particular que reuniera autores de amplia trayectoria con artistas emergentes.

“Me interesó mucho esa mezcla. Cuando me enteré de que había quedado seleccionado fue una alegría enorme. Después vi quiénes participaban y me gustó la diversidad estética, conceptual y federal que tiene el libro. Hay historias de Buenos Aires y de otros lugares, con estilos muy distintos”, señala.

Uno de los rasgos distintivos de ¡Coordenadas es una realidad! es la diversidad de miradas sobre la ciudad. La antología propone un recorrido por distintas geografías urbanas del país a través de relatos que van del humor a la introspección, del realismo a la experimentación.

En ese mapa colectivo, Caballin eligió mostrar el Parque Chas que conoce desde chico: un barrio donde perderse no es un problema, sino una forma de descubrirlo.

No es la primera vez que ese entramado de calles inspira a artistas. La historieta argentina tiene un antecedente emblemático con Parque Chas, creada por Ricardo Barreiro y dibujada por Eduardo Risso.

También la literatura convirtió al barrio en escenario o referencia de distintas obras, desde Ómnibus, de Julio Cortázar, y Dormir al sol, de Adolfo Bioy Casares, hasta menciones de Jorge Luis Borges y Alejandro Dolina.

Con “Gándara y Londres”, Diego Caballin suma una nueva mirada sobre el barrio: la mitología del laberinto desde una historia cotidiana para transmitir el espíritu de Parque Chas.