Interés General

Los tironeos entre LLA y PRO: Te amo, te odio, dame más

Las fuerzas encabezadas por Javier Milei y Mauricio Macri se recelan, pero se necesitan mutuamente. Cómo marchan las negociaciones por un frente común para las elecciones de 2027 y por qué las mayores diferencias se dan en la ciudad de Buenos Aires.


Por Fernando Casasco

Una telenovela de la tarde. De esas con romances, peleas y desengaños. Esa parece ser la historia de la relación entre La Libertad Avanza de Javier Milei y el PRO de Mauricio Macri, desde que el libertario llegó al gobierno. La incómoda convivencia entre los dos partidos es aún más necesaria cuando se acercan tiempos electorales y cuando al gobierno parece no sobrarle nada en su deseo de ir por la reelección del jefe de estado.

Justamente es Milei el que más pimienta suele ponerle a la relación, en la que muchas veces muestra sus deseos de un divorcio que no llega a consumarse. En los últimos tiempos, el Presidente castigó la gestión de Macri por el manejo de la deuda pública. Señaló que el gobierno del PRO “estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos, ¿o qué fue el reperfilamiento? Una palabra educada para decir default”.

Además, le reprochó públicamente “llevar en la fórmula al protector de Cristina Kirchner”, en referencia a Miguel Ángel Pichetto. Hace pocos días, en un foro de la derecha en Chile, le recriminó su supuesta debilidad frente a la oposición: “El gobierno de Macri se dejó correr por los que tiraron piedras, nosotros no lo vamos a hacer”, sentenció.

Festival en la Plaza en Villa Pueyrredón

Con un perfil que simula ser más reflexivo y contemporizador, el ex mandatario también suele pegarle palos al libertario. Meses atrás dijo de Milei que “se ve como un profeta”, y que encarna “un liderazgo emocional”. Macri además criticó la designación de Adorni en la Jefatura de Gabinete y se alegró por su caída. Por su parte, Fernando de Andreis, mano derecha del ex presidente, respondió las críticas del primer mandatario, al advertirle que “este Gobierno difícilmente estaría en pie si no hubiese sido por la bancada del PRO en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores”.

Pero pese a los cruces de palabras, de un lado y del otro reconocen la necesidad mutua. A mediados del mes pasado, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a cargo de la estructura política nacional de La Libertad Avanza, levantó el teléfono para dialogar con el ex presidente y ponerse de acuerdo en la conformación de una mesa política para analizar una posible alianza de cara a las elecciones de 2027. La idea en ambas escuderías pasa por “trabajar en equipo para blindar el cambio”, según expresaron en el PRO.

La cumbre realizada en Casa Rosada tuvo como protagonistas por el lado del gobierno al jefe de gabinete Diego Santilli y a los primos “Lule” y Martín Menem, de estrecha vinculación con Karina Milei; por el PRO acudieron el jefe del bloque en Diputados, Cristian Ritondo y De Andreis. En el comienzo de las charlas se habló de establecer bases en los diferentes distritos y apuntar los referentes de cada sector en provincias y municipios.

De todos modos, en ambos partidos subsisten diferencias acerca del alcance de la posible alianza. Por el lado del gobierno, la idea de Karina Milei es avanzar de a poco en la conformación de frentes en las distintas provincias, con especial énfasis en la de Buenos Aires. Pero dejando afuera de las conversaciones la posibilidad de un acuerdo en la Ciudad.

Uno de los más interesados en el armado de un frente conjunto es Santilli, quien formalmente sigue perteneciendo al PRO, pero en los hechos es un alfil de la secretaria general. Además, sigue siendo el nombre más mencionado como posible candidato a gobernador bonaerense del oficialismo.

Del lado del partido amarillo, Ritondo es el mayor defensor del acercamiento con los libertarios. Tras la primera ronda de conversaciones, sostuvo que de cara a 2027 “cuanto más claro esté el horizonte político, mejor”.

Pero su postura no es unánime en el PRO. El jefe del bloque en el Senado, Martín Goerling, consideró que el partido debe llevar “un candidato propio” a las elecciones presidenciales del año próximo. E incluso advirtió que parte de la fuerza política “quiere que el partido arme un frente electoral con otro esquema que no sea con el presidente Milei”, en alusión a una reconstrucción del desaparecido sello de Cambiemos. Por su parte, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, aseguró que “el rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección”.

La idea de que el PRO apoye una candidatura a la reelección de Javier Milei también encontró un opositor algo inesperado. El ex ministro de Economía de Macri Hernán Lacunza ya adelantó su idea de lanzarse como candidato a Presidente y rechazó un acuerdo con LLA. “Yo creo que hay que ir separados, porque hay que ofrecerle a la sociedad alternativas”, sostuvo el actual vicepresidente de Racing, en rechazo a un acuerdo de cúpulas entre ambos sectores.

En el PRO tampoco hay unanimidad respecto al proyecto oficialista de reforma electoral, que incluye la eliminación de las PASO. El partido liderado por Macri fue uno de los que más y con mejor resultado utilizó la herramienta paradójicamente implementada por el gobierno de Cristina Kirchner, tras la derrota electoral de 2009.

Una solución intermedia – a la que adhiere parte del macrismo – podría pasar por la eliminación de la obligatoriedad de las primarias para partidos sin competencia interna; o su suspensión sólo para 2027. Pero todo dependerá del nivel de acuerdo con el que arriben ambos partidos y con otras fuerzas aliadas en el parlamento.

Mientras tanto, Mauricio Macri plantea internamente sus dudas respecto a una posible alianza con La Libertad Avanza. Pero hace equilibrio para no quedar aislado y terminar del lado de los que se oponen a cualquier tipo de acuerdo.

Si la provincia de Buenos Aires parece ser el escenario donde hay más coincidencias, todo lo contrario ocurre de este lado de la Avenida General Paz. Tras la caída en desgracia de la otrora esperanza libertaria en el distrito, Manuel Adorni, la hermana del Presidente no se resigna a dejar el camino allanado a Jorge Macri en su deseo de reelección. Por su parte, para Mauricio Macri, a pesar de las diferencias con su primo, mantener el poder en la capital del país es fundamental para las aspiraciones de su partido.

Karina Milei baraja variantes para la Ciudad, mientras deja que el armado avance en otras provincias. Por lo pronto salió a caminar por varios barrios de la Ciudad junto a su alfil porteña, la legisladora Pilar Ramírez. Junto a ella, la secretaria general estuvo en una fábrica de Villa Lugano y en un paseo gastronómico del Barrio Chino, en Belgrano, recorrido al que se sumó Santilli.

La idea de salir a dar la cara ante la gente en las calles habría sido una indicación de la hermana del Presidente a miembros del gabinete. Sin ir más lejos, y sin salir de su coto de caza, el ministro de Economía Luis Caputo visitó una heladería que se inauguró en Recoleta. Algo es algo.

De entre los oficialistas, Ramírez es la dirigente que más diferencias marca con el PRO, pero sobre todo con el jefe de Gobierno: “Jorge Macri pertenece a un espacio que gobierna la Ciudad hace 20 años pero se acordó del orden cuando llegó el presidente Milei”, le recriminó. Además, le apuntó a algunos de los logros de los que se jacta el alcalde, al reclamarle al PRO el “copyright” por algunas de las leyes aprobadas en la Legislatura, como la modificación de la VTV o la prohibición de los “trapitos”.

Otra que sigue orejeando sus cartas y deja picando la posibilidad de ser candidata a jefa de gobierno es Patricia Bullrich. “Yo puedo ser candidata en la Ciudad perfectamente, y me tengo una fe bárbara”, sostuvo la senadora, quien sonó también como posible candidata a vice de Milei. Conocedora del paño político como nadie, dejará seguir rodando las especulaciones para que se hable de ella.

Del lado de Jorge Macri la apuesta sigue siendo que lo elijan único candidato posible por descarte. Reitera a cada paso la decisión de ir por cuatro años más, aunque se muestra con un perfil negociador, tanto hacia la interna del PRO como en la posible alianza con LLA.

El jefe de gobierno hace los deberes: muestra la mayor sintonía posible con la Casa Rosada, mientras en la gestión suma gestos de dureza para demostrar que puede ser tan mano dura o más que la gestión libertaria. Asimismo, ofrece a los inquilinos de Balcarce 50 la vicejefatura y la conformación de listas conjuntas. ¿Le alcanzará para que le den el sí?