Interés General Villa Pueyrredón

Barrio General San Martín: un “pueblo en medio de la gran Ciudad”

Barrio Gral. San Martín

Bautizado como “Barrio 17 de octubre”, hasta la revolución fusiladora del ’55, tiene lazos comunitarios no tan presentes en otras zonas de la Ciudad de Buenos Aires. Comunicados por las redes, esta vecindad da cuenta permanentemente de reclamos y necesidades. La situación de la poda, el mantenimiento y la seguridad. Pero a su vez, impulsan acciones solidarias para los más necesitados y homenajes para tener siempre viva la historia y el recuerdo de los inicios del barrio y sus vecinos legendarios.


Por Mateo Lazcano

En el Barrio General San Martín (en el corazón, 17 de Octubre), las y los vecinos se llaman por el nombre. Si no queda del todo clara la referencia, se agrega “el/la del 3ro” por el piso, o mencionan el número de pabellón, y muy pocos de sus habitantes quedan sin saber de quién se habla.

Como sus moradores mismos definen, es “un pueblo en medio de la gran Ciudad”. Con esos lazos de cercanía, la historia y algunos puntos de referencia, se organiza la vida comunitaria de esta querida zona de Villa Pueyrredón, que tiene reclamos, pero también proyectos solidarios en marcha.

“El barrio tiene cuenta de Instagram (@barriogral.sanmartin.1), cuenta de mail, y un grupo de Whastapp, con más de cien miembros”, explica Silvana, una de las referentes del barrio. Esta hipercomunicación hace que, cuando la falta de tiempo impide los encuentros cara a cara, no se pierdan informaciones clave. Desde perros perdidos, hasta cortes de agua, reparaciones, pedidos en misa o la recepción de envíos a domicilio.

Al momento de consultar por los reclamos de estos últimos años, hay tres factores que se repiten: poda, limpieza y seguridad. Este periódico, en una recorrida, pudo corroborarlo con testimonios. “No se poda, las ramas llegan hasta a los terceros pisos, esto nunca pasó. Se está recurriendo en algunos casos incluso a podas privadas”, cuenta Marcela, y le suma los reiterados “robos en las ventanas y Planta Baja” de los pabellones.

Pepe, quien tiene 55 años viviendo en el barrio, aporta: “Esto es una mugre. Tenemos calles internas sin contenedores y encima hay muy pocos barrenderos”. La cuestión del mantenimiento también aparece en los reclamos.

“Sobre colectora, hay pozos que no se arreglan hace tres años”, ejemplifica el vecino, ante lo que otra vecina, que prefiere no dar a conocer su nombre, pone el foco en la ausencia del vínculo territorial de la Comuna 12, encargada de los espacios verdes.

“Tiempo atrás hemos conseguido rampas de discapacitados con barandas. Ahora no tenemos contacto, los comuneros no bajan al territorio, no sabemos nada de la presidenta, y tampoco de los comisarios, cuando antes teníamos su celular por cualquier cosa”, expresa.
Acciones solidarias

En los históricos pabellones del barrio se construye mucha solidaridad. La principal referencia es la Parroquia Corazón de Jesús, cuyo párroco es el Padre Fernando Ezequiel Jamschon Mac Garry, muy querido en el lugar.

En la Iglesia se entregan los jueves, bolsones de comida gestionados por Cáritas, a personas necesitadas del lugar o incluso de zonas aledañas. Juntan también abrigos, útiles escolares y otros elementos para donar a quienes se acercan para pedir.

Hasta la llegada del Gobierno de Javier Milei, existía también una olla popular, administrada por el Movimiento Evita, donde se daba alimento semanalmente en Ezeiza y Nazca, frente a la parroquia. En la pandemia, llegó a alimentar a 70 personas, pero los recortes a los programas sociales y comedores del Ministerio de Capital Humano impidieron su continuidad, cargando todo el peso en los bolsones de Cáritas.

Por esta razón, un grupo de vecinos tiene la idea de entregar, de manera autogestiva, con donaciones y voluntarios, un plato de comida dos veces por semana. “Está hablado, pero hay que armarlo, ojala podamos hacerlo para este invierno”, dijo María, una de las impulsoras.

Homenaje a Ángel Vasallo

La memoria es otro eje muy presente en el Barrio General San Martín. En este 2026, una de las principales acciones por la que los vecinos están pujando es por la colocación de una placa que recuerde a Ángel Omar Vasallo, excombatiente de Malvinas quien vivía en el barrio y falleció en el hundimiento del Crucero General Belgrano. Este muchacho, que tenía apenas 19 años, tuvo un rápido homenaje en 1983, cuando el “consorcio vecinal” de aquel entonces propició la colocación de un monolito en su memoria, en la zona del tanque.

Ahora, pasados 42 años de la Guerra, existe la intención de colocar otra placa que tenga presente a Vasallo, quien tiene ya otros sendos homenajes en el Club 17 de Agosto donde practicaba deportes. Si bien al momento no está confirmada la fecha de colocación, desde la Coordinación de Veteranos y Veteranas de la Guerra de Malvinas del Ministerio de Defensa del Gobierno Nacional aseguraron a los vecinos que impulsan el homenaje, que la misma está confirmada para este año.

La historia siempre presente

La recorrida de este cronista dejó como siempre un hueco para la historia. Nombres como la Grafa, el Club 17 de octubre (hoy 17 de agosto), siempre aparecen en boca de los vecinos más añejos. Pero, además, hubo espacio para el recuerdo de una particularidad del barrio en sus orígenes que no está tan divulgada. Y la recogió Víctor, un hombre que lleva 70 años viviendo en el lugar.

“Teníamos hasta una piscina, que fue pensada para los que menos tenían, como todo el barrio en sí. En esa época, los ´50, no era fácil poder irse a Mar del Plata, entonces la pileta comunitaria, de material, que había acá, era la oportunidad para pasar los veranos. La limpiábamos y la cuidábamos los propios vecinos, y le pedíamos a la gente del tanque que ponga los grifos para llenarla”, resume en un sentido recuerdo Víctor.

Otra de las peticiones que en el último tiempo motivó a la comunidad del Barrio San Martín, está algo más apagada. Es la que planteaba la restitución del nombre original “Barrio 17 de octubre”, con el fin de reivindicar al gobierno de Juan Domingo Perón en la creación de este complejo habitacional en Villa Pueyrredón.

En 2021 por acción del docente Juan Manuel Mauro, de la vecina Escuela de Educación Media N° 2 “Rodolfo Walsh”, se había generado una recolección de firmas y encuentros semanales. Sin embargo, ante otras problemáticas, esta causa quedó sin grandes avances. Lo cual no quita que el legado del nombre original está muy presente, sobre todo, en los vecinos más antiguos, como pudo dar fe la recorrida de este cronista.

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