La pobreza y la indigencia crecieron durante el primer trimestre de 2026 en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras 651 mil personas viven por debajo de la línea de pobreza y la indigencia aumentó un 65 % en un año, la ejecución de dos de los principales programas sociales quedó por debajo de lo previsto. El contraste se produce en un escenario de leve crecimiento de la economía porteña, importante superávit y de un presupuesto que, medido por habitante, supera al de Madrid y Barcelona.
Por Ignacio Di Toma Mues
La pobreza y la indigencia, medidas en forma interanual, aumentaron en la Ciudad de Buenos Aires. Según la información oficial, durante el primer trimestre de 2026 el 17,2 % de los hogares porteños (236.000) se ubicó por debajo de la línea de pobreza. En ellos reside el 21,1 % de la población, unas 651.000 personas.
El dato más preocupante corresponde a la indigencia. La proporción de hogares indigentes trepó un 65 %, al pasar del 4,1 % al 6,8 %, lo que representa unos 93.000 hogares y alcanza a aproximadamente 274.000 personas.
Otro dato, publicado por el Instituto de Estadistica y Censos dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, indica que el 34 % de los niños, niñas y adolescentes vive en hogares en situación de pobreza. Se trata de unos 230.500 menores de 18 años.
“Algunos grupos resultan más impactados por la pobreza que otros. Entre ellos se encuentran los hogares ubicados en la Zona Sur (24,9 %) y aquellos que tienen niños y niñas menores de 14 años (26,2 %)”, señala el informe oficial.


El Gobierno de la Ciudad clasifica a la población en cinco niveles según su capacidad económica para acceder a distintas canastas de bienes y servicios: hogares en situación de pobreza (subdivididos en indigentes y pobres no indigentes), hogares vulnerables, sector medio frágil, sectores medios y sectores acomodados.
Cada categoría se determina a partir de los ingresos necesarios para acceder a diferentes canastas: la básica alimentaria, la básica total y la canasta total. Mientras la primera contempla únicamente los alimentos indispensables, las otras dos incorporan además bienes y servicios.
Sin embargo, ninguna de estas canastas contempla el costo del alquiler de la vivienda, pese a que el 35,3 % de los hogares de la Ciudad son inquilinos.
Aun con este criterio, que no refleja plenamente la situación económica de muchas familias, los datos permiten delinear un panorama social preocupante.
Según el informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad, el sector vulnerable representa el 9,7 % de los hogares (133.000 hogares) y en ellos vive el 10,4 % de la población (320.000 personas). El sector medio frágil, por su parte, abarca al 8,5 % de los hogares (117.000) y al 9,7 % de la población (300.000 personas).
En la ciudad más rica del país, el 35,4 % de los hogares (486.000) se encuentra entre la indigencia, la pobreza, la vulnerabilidad y la fragilidad económica. En esos hogares vive el 41,7 % de la población: 1.271.000 personas.
Para marzo de 2026, un hogar integrado por una pareja joven con dos hijos en edad escolar necesitaba ingresos de al menos 814.709 pesos para no ser considerado indigente y de 1.489.829 pesos para superar la línea de pobreza.
Los hogares vulnerables eran aquellos con ingresos iguales o superiores a 1.489.829 pesos e inferiores a 2.342.860 pesos, mientras que el denominado sector medio frágil comprendía ingresos desde esa cifra y hasta 2.928.575 pesos.
Como ya se señaló, en estos cálculos no se incluye el costo del alquiler. En marzo de 2026, para una familia con esas características, el alquiler de un departamento de dos ambientes rondaba entre 750.000 y 800.000 pesos mensuales, mientras que uno de tres ambientes costaba entre 900.000 y un millón de pesos.
Los sectores medios abarcan al 50,8 % de los hogares (698.000) y al 47,2 % de la población (1.458.000 personas). Por su parte, los sectores acomodados representan el 13,8 % de los hogares (189.000), donde reside el 11,6 % de la población (358.000 personas).
Para integrar la clase media, un hogar con las características mencionadas debía contar con ingresos de entre 2.928.575 y 9.371.440 pesos mensuales. Por encima de ese último valor, los hogares son considerados acomodados.

Un presupuesto mayor que el de otras grandes ciudades
El presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires para 2026 es de 17,4 billones de pesos. Si se compara con los presupuestos de Barcelona y Madrid, la capital catalana registra un gasto per cápita de 2.417 euros, la capital española de 1881 euros y la Capital Federal de 3.309 euros (considerando una población de 3,1 millones tomando la cotización del Banco NAción al 3 de julio de este año).
Crecimiento económico
Durante el primer trimestre de 2026, el Producto Bruto Geográfico (PBG), que mide el valor de los bienes y servicios finales producidos en la Ciudad, creció un 0,7 % interanual. En todo 2025 el crecimiento había sido del 4,4 %.
Según el Instituto de Estadística y Censos, “el principal motor de la actividad fue la intermediación financiera, que creció 11,3 % interanual. El aumento estuvo impulsado por las sociedades administradoras de fondos comunes de inversión, los agentes y sociedades de Bolsa y las entidades bancarias y financieras”.
En contraste, sectores vinculados con la economía real mostraron retrocesos. La industria manufacturera cayó un 2,4 %, el comercio también registró una disminución del 2,4 % y la construcción se contrajo un 1,4 %.

Programas sociales
Existen dos programas sociales específicos destinados a atender a la población en situación de pobreza e indigencia. Uno de ellos es “Con Todo Derecho. Ciudadanía Porteña”, creado por ley en 2005.
El programa consiste en una tarjeta de consumo emitida por el Banco Ciudad que permite adquirir alimentos, artículos de limpieza y útiles escolares en comercios adheridos. Está destinado a familias cuyos ingresos se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
Para 2026, la Legislatura aprobó una partida de 105.974,5 millones de pesos. Sin embargo, durante el primer trimestre solo se ejecutó el 16,6 % del presupuesto. El beneficio alcanzó a 48.150 hogares, una cifra muy inferior a los 236.000 hogares que, según las estadísticas oficiales, se encuentran bajo la línea de pobreza.
El otro programa, creado por ley en 2008, está destinado a la asistencia alimentaria de comedores y merenderos en barrios populares. Su presupuesto para este año asciende a 311.752,9 millones de pesos, de los cuales apenas se ejecutó el 12 % durante el primer trimestre.
En conjunto, ambos programas registraron una subejecución presupuestaria de 49.507,1 millones de pesos. Ese monto contrasta con el superávit de las cuentas públicas porteñas durante el primer trimestre, que alcanzó los 820.806,2 millones de pesos, resultado de que los ingresos superaron a los egresos.
Mientras la intermediación financiera fue el sector de mayor crecimiento de la economía porteña, los indicadores sociales muestran un aumento de la pobreza y la indigencia.
Al mismo tiempo, la Ciudad dispone de un presupuesto que, medido en dólares por habitante, supera al de Madrid y Barcelona y cerró el primer trimestre con un importante superávit fiscal. Sin embargo, en ese mismo período registró una baja ejecución de dos de los principales programas destinados a asistir a la población más vulnerable.
Datos obtenidos del Instituto de Estadistica y Censos de la Ciudad dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

