La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) puso en marcha FAUBA Nativa, un vivero institucional que ya produce más de 70 especies autóctonas de las ecorregiones Pampa, Espinal y Delta del Paraná. La iniciativa busca fortalecer la biodiversidad, ampliar el Biocorredor del predio universitario y contribuir a la conservación de insectos polinizadores y otras especies que habitan los ecosistemas urbanos.
Fotos del Equipo técnico encargado del mantenimiento
de los módulos de nativas del Biocorredor de FAUBA.
La iniciativa surge como respuesta a uno de los principales desafíos de los proyectos ambientales: la escasez de especies vegetales nativas producidas localmente. El nuevo vivero se integra al proceso que la Facultad viene desarrollando desde hace varios años a través del Biocorredor de la FAUBA, una red de espacios con vegetación nativa que conecta distintos sectores del predio universitario.
“Este trabajo continúa fortaleciéndose mediante la incorporación de nuevos módulos de vegetación nativa y el reconocimiento al proyecto ‘Conozca a los visitantes florales de la FAUBA’, orientado a la investigación, divulgación y conservación de insectos polinizadores”, señaló la licenciada Micaela Olivan, subsecretaria de Ambiente de la Facultad.
Actualmente, el vivero produce más de 70 especies nativas representativas de las ecorregiones Pampa, Espinal y Delta e Islas del Paraná, consolidándose como un espacio que articula la docencia, la investigación, la extensión y la gestión ambiental.
El proyecto también cuenta con una importante participación estudiantil. Más de 40 voluntarios y voluntarias de siete carreras participan en la producción de ejemplares, tareas de educación ambiental y el mantenimiento del Biocorredor.
Según explicó Olivan, las plantas nativas cumplen un rol fundamental en los ecosistemas urbanos, ya que constituyen una fuente de alimento y refugio para insectos polinizadores, aves y otros organismos.
Entre las especies producidas por FAUBA Nativa se encuentran el Tala (Celtis tala), árbol característico del Espinal y hospedero de mariposas como la Zafiro del talar y la Ochenta chica; la Malva rosa (Pavonia hastata), asociada a especies como la Ajedrezada y la Dama manchada; y la Pasionaria o Mburucuyá (Passiflora caerulea), cuyas flores atraen abejas, mariposas y escarabajos.
“Estas interacciones biológicas resultan esenciales para sostener cadenas alimentarias y favorecer la presencia de flora nativa en ambientes urbanos cada vez más fragmentados”, destacó la subsecretaria.
La creación del vivero permitirá además ampliar el Biocorredor de la FAUBA. En los últimos meses, el proyecto impulsó nuevas plantaciones y desarrolló jornadas participativas junto a docentes, estudiantes y organizaciones de la comunidad.
Desde la Facultad señalaron que la propuesta buscará profundizar la articulación con cátedras y proyectos vinculados a las plantas nativas, de manera que la producción del vivero contribuya tanto a la investigación como a las actividades de vinculación con la sociedad.
Fuente: Prensa FAUBA

