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Adiós al amigo: Oscar “el Bocha” Miracca, escritor, escultor… un buen tipo

Bocha Miracca
Nació en Lobos en 1938 y falleció hace dos meses en su tierra natal. Vivió casi tres décadas en Villa Pueyrredón. En el Bar Dublín, de Condarco y Mosconi, creó el “Sótano de los artistas”. Escritor, escultor… un bohemio. En 2001 volvió a su pueblo y desplegó toda su capacidad creativa. En 2008 se inauguró el “Paseo de las esculturas”, con sus obras, en el pueblo que lo vio nacer.

Por Ignacio Di Toma Mues

Lo conocí hace más de dos décadas, nos cruzamos por primera vez en el Bar Dublín de Condarco y Mosconi. Luego hicimos un programa de radio en la FM del barrio (Ventanas abiertas). Me encantaba tomar mate en su taller-vivienda-terraza de la calle Griveo. Volvió a Lobos – su tierra natal – y cumplió uno de sus sueños que fue la creación en 2008 del Paseo de las esculturas, con sus obras, en el pueblo que lo vio nacer.

Paseo de las Esculturas en Lobos

En noviembre de 2015 volviste al barrio (como tantas veces, siempre estabas volviendo) para participitar en la presentación de mi libro de poemas (Del atardecer al alba) en el Centro Cultural El Alambique. “El idioma es como una música que debe tener armonía. La poesía de Ignacio tiene armonía independiente del contenido de cada palabra. Me fascina eso de su poesía’’ manifestaste ese día, fue una caricia al alma escucharte.

Bocha Miracca
Te fuiste de gira a los 83 años. Te vamos a extrañar. Y para recordarte, querido amigo, reproducimos a continuación la entrevista-diálogo que publicamos en nuestro periódico en julio de 2000.

“Lo mejor que le puede pasar a una persona es el arte”

El día está frío, llovizna y un mate caliente templa el espíritu, en el taller de Oscar flota la magia del desorden y la creatividad. Don Hipólito Yrigoyen decía: “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba”.

Oscar nos dice a boca de jarro, cuando le pregunto qué profesión tiene: “Carezco de profesión total y absolutamente, yo me dedico a resolver los problemas de la gente en aquello que tenga que ver con la construcción: soy plomero, soy gasista… hago todo esto debido a mi formación técnica.”

Nos cuenta de su costumbre del café en Rumy, uno de los bares más antiguos de la zona ubicado en Artigas casi Ladines, y de su andar por el barrio. Fue así que se encontró frente a la Cervecería Dublin, y le gustó el lugar. Les propuso la idea a sus dueños: la de hacer “El Sótano de los Artistas”, en ese lugar que era un simple sótano dejado al olvido desde hace 20 o 30 años.

“La idea en un principio era hacer un café literario, un café paralelo al de arriba, pero juntar al mundo de la literatura no es tan fácil, es más, es imposible”, se ríe, cómplice de sus pensamientos, se detiene en un mate, alguna galletita y continúa: “como escultor siempre me sentí discriminado, si no tenés plata no exponés, es así de simple. Por eso la idea de dar un espacio a otras expresiones del arte. Tratar de juntar a escritores y poetas había sido un fracaso rotundo, y convoqué a gente de la música y el teatro, con muy buena repercusión”.

En el mes de junio la propuesta de teatro estuvo a cargo del grupo “Tiempo de Teatro”, oriundo del partido de San Martín y en julio se presentará el grupo “Sueños”, gente de nuestro barrio, dirigidos por Roxana Maita.

“Ahora se está armando un taller de teatro con la gente de San Martín, espero y deseo que podamos tener talleres de literatura, de poesía, que se vaya formando una corriente artística en Villa Pueyrredón” nos comenta Oscar.

Le pido que me cuente de sus pasiones artísticas. “Cuando no estaba en la escultura, en mi juventud, escribía, una lapicera y un papel en blanco siempre lo tenés, pero cuando más tarde descubro el mundo de las herramientas, me doy cuenta que con ellas también se podía crear y comienzo, tibiamente, como todas las cosas al inicio, con la escultura”.

Quebracho, bronce, mármol: combinar los materiales es lo que hace Oscar: “en la escultura se habla de irrumpir el espacio, no había nada, ahora hay algo” y nos explica cómo desarrolla su arte: “Trabajo todos los materiales, no porque sea tan dúctil, sino por una cuestión de estrechez económica, claro, veo un pedazo de mármol en la calle y lo traigo al taller, no sé si salgo a buscarlos, pero siempre estoy atento a ellos, a lo que hay tirado en la calle”

Y agrega: “Tampoco es el objet trouvé (el objeto encontrado) como dicen los franceses, esto es algo que me ha pasado alguna vez, encontrar algo en el cual descubrís una forma, lo traés al taller y terminás esa idea primaria. Le ponés una base, lo adornás un poquito y tenés una escultura. Pero yo no hago eso, lo que yo encuentro son materiales, que es distinto y con ellos hago mis esculturas”.

Entre mate y mate, terminando la charla nos acota: “Antes mi escultura estaba basada en lo que la gente quería que tuviera, la gente en toda obra de arte, le pone su carga emotiva, pero ahora, a partir de un encuentro interior mío más profundo, mis obras han pasado a tener un mensaje esotérico, que, es más, antes lo tenían, pero yo no lo sabía. Mi ser interior se anticipó, es decir siempre estuvo, mandaba en mí y yo no me daba cuenta. Estaba interiormente más avanzado que mi parte intelectual.”

Por eso es tan importante conocer al artista para de ahí partir y poder conocer su obra, aunque siempre está primero la obra y luego el intercambio intelectual. Y cómo definir a Oscar, el que dice no tener profesión alguna, es escritor, escultor, un creador, un bohemio y libre pensador. Pero por sobre todas las cosas le cabe un calificativo: ES UN BUEN TIPO.


Escultura “PÁJARO DE LA VIGILIA” en el Paseo de las Esculturas en Lobos, provincia de Buenos Aires. En este video el Bocha Miracca explica qué significado tiene.