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La pileta del Álvarez Thomas, por primera vez en cinco décadas no podrá utilizarse

Natatorio Escuela Alvarez Thomas
La Asociación Cooperadora denunció que, por primera vez en cinco décadas, el natatorio de la Escuela Álvarez Thomas de Agronomía no podrá utilizarse. Fue construido en 1971 con fondos aportados por las familias. Según afirman, el Gobierno de la Ciudad no realiza obras de mantenimiento desde 2019, año en que se apropió de la pileta.

Por Agustina Cavalanti

En diciembre de 2021 las familias de la escuela Álvarez Thomas de Agronomía (ubicada en Terrada al 3900) recuperaron la cooperadora intervenida por el Ministerio de Educación de la Ciudad durante 15 meses. Además de encontrar la institución deteriorada, se toparon con el natatorio totalmente abandonado.

La pileta fue construida en 1971 con fondos propios, íntegramente aportado por las familias, que además se encargaban de su mantenimiento. En 2019, la gestión porteña se apropió del natatorio. Según denunciaron desde la Asociación Cooperadora, desde que el Gobierno de la Ciudad creó el Centro Educativo Complementario de Natación en el Álvarez Thomas, no se realizaron obras de mantenimiento de “ningún tipo”.

“Todo el 2020 y 2021 no hubo actividad, y ahora que sí se retoman las actividades pre-pandemia, que a partir de abril lxs niñxs de nuestra escuela, más todxs los de las otras escuelas, tenían que comenzar natación, decidieron empezar con unas obras que entendemos necesarias pero que tuvieron dos años para efectuarlas y no las hicieron; y en el momento en que tienen que iniciarse las clases de natación, empiezan las refacciones”, dijo Ana Zielinski, nueva presidenta de la Comisión Directiva de la Cooperadora.

De esta manera, y como consecuencia, el natatorio no está en funcionamiento ni para lxs alumnxs de la escuela Álvarez Thomas ni para lxs estudiantes de las otras escuelas del distrito que realizan sus clases en esa pileta, a partir del Plan Natación.

Este plan fue aprobado por el propio Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Resolución N° 344/MEIGC/18) que establece la obligatoriedad durante el período escolar de clases de natación para alumnxs del 4° grado de escuelas de Nivel Primario y de modalidad Especial de gestión estatal.

“Lo que en principio tenían que comenzar son las clases del Plan Natación, tanto para el Álvarez Thomas, como para el resto de las escuelas. Esas clases no se iniciaron. Ya estamos entrando en mayo, y todxs los alumnxs que tienen asignada esta pileta, no han comenzado las clases de natación”, insistió Zielinski.

La pileta del Álvarez Thomas fue construida con fondos de la Cooperadora, hace 50 años. A mediados de 2019, la gestión porteña creó el Centro Educativo Complementario de Natación Nº4 por Decreto N.º 149/19, y se apoderó de la pileta a las familias. De esta manera, la Cooperadora no puede acceder al natatorio ni realizar ninguna refacción.

“En principio, como comunidad, queremos saber cuáles son las obras que se están haciendo y el tiempo que va a estar cerrado, sobre todo, porque como decía antes, con los dos años de pandemia, hubo sobrado tiempo para realizarlas, sin embargo, no se hicieron”, aseguró la presidenta de la Cooperadora.

“Por otro lado – subrayó Zielinski – puntualmente para el Álvarez Thomas exigimos que el Gobierno de la Ciudad cumpla el fallo que dice que lxs niñxs del jardín deben tener natación. Además, debe garantizar que todxs lxs alumnxs de primaria, de primero a séptimo grado, tengan las clases de natación durante todo el año tal como siempre lo han tenido por ser una escuela sede de la pileta”.

El comedor, nuevamente en manos de las familias

La intervención del Ministerio de Educación porteño a la Cooperadora buscó, a su vez, privatizar el servicio de comedor. Sin embargo, desde que las familias recuperaron la ‘coope del Alva’ también reconquistaron el servicio del comedor, uno de los pocos autogestionados de las escuelas de la Ciudad.

“Desde que la intervención quedó sin efecto, cuando llamaron a asamblea de socios el 17 de diciembre, y la Cooperadora volvió a estar en manos de las familias, participando como históricamente lo hemos hecho, el comedor que ha sido autogestionado desde siempre regresó a estar en manos de las familias y no de la intervención”, explicó Ana Zielinski.

Según manifestó la presidenta, si bien el menú que se suministra todos los días en Álvarez Thomas está determinado por el Gobierno de la Ciudad “la diferencia que se genera y es esto lo que está trayendo el revuelo en todas las escuelas que tienen concesionarios, es que, tener un comedor de autogestión significa tener un comedor con comida de calidad, con comida elaborada todos los días, con materias primas frescas, y no congelados o ultra procesados; esa es la primera gran y significativa diferencia, porque un comedor autogestionado no lucra, no está el lucro por detrás de su objetivo principal que es sobre todas las cosas, la alimentación de lxs niñxs, la buena alimentación de lxs niñxs que concurren a las escuelas”, concluyó.