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Pasaje Estanislao Zevallos, un recorrido por el hoy y el ayer en Villa Pueyrredón

Pasaje Zeballlos en Villa Pueyrredón
Logo El Barrio PueyrredónEstanislao S. Zeballos, conforma el nombre de uno de los tantos pasajes de Villa Pueyrredón. Pasearemos a lo largo de sus veredas para observar tal como en una exposición de cuadros, sus sellos distintivos de hoy e del ayer, cuando era de tierra y con zanjas

Algunas señas particulares

El Pasaje Estanislao Zeballos comienza en la avenida Mosconi, con una extensión aproximada de 10 cuadras. Concluye a la altura del 5600, a pocos metros de un terraplén. Es por sobre éste, que se extienden las vías del ferrocarril Mitre. El sonido de las locomotoras, da cuenta de los frecuentes servicios urbanos o de larga distancia.

En determinadas cuadras, vimos unas de las veredas más angostas de la ciudad. En aquellas cuyo ancho, lo permite, se han plantado especies tanto arbóreas, trepadoras como arbustivas. Compitiendo con los jardines delanteros es notable ver: naranjos, fresnos, paraísos, ligustros, palmeras, incluyendo hiedras, entre otros. Sus construcciones bajas, dan al caminante la sensación de estar en un pueblo, cuya atmósfera deja trascender serenidad.

Foto: Primeros cuadros de la exposición, el pasaje E. S. Zeballos en una tarde de domingo de mayo.
Pasaje Zeballos Villa Pueyrredon

 

Del pasado al presente

Como es habitual, contamos con el relato de vecinos. Son nietos o hijos de italianos en su mayoría. Aquellas generaciones fueron quienes se animaron a comprar grandes lotes, hace más de cien años. Muchas de estas adquisiciones solían tener superficies similares o algo más grandes que una manzana. Las parcelas conformaron quintas con viviendas a construir. A medida que los descendientes se casaban, se subdividían los terrenos. Los padres asignaban de este modo una parcela para que comenzaran a “construir su nueva vida”. Todo quedaba en familia. En muchos casos, hasta el día de hoy.

Aquellos primeros propietarios supieron, de manera oficial, que se diseñarían nuevas calles sobre sus quintas. Éstas “atravesarían” sus terrenos. Esto los llevó a contratar al agrimensor, para hacer las subdivisiones con posterior venta. Contemplando así los espacios para futuras veredas y calles.

Foto: Cuadro en perspectiva. Foto tomada desde el terraplén del Ferrocarril Mitre, donde concluye el pasaje.

Pasaje Zeballos Villa Pueyrredón

Hablando de zanjas y calles de tierra

Alcira Sacomani, nacida en la década del ´40, vivió en el pasaje toda su vida. Su abuelo y su padre compraron aquí. Con los recuerdos de esta cordial vecina llegamos a su niñez. El pasaje era de tierra y con zanjas. Su papá regresaba del trabajo a las cinco de la tarde. Acto seguido, conectaba la manguera y salía a regar la vereda, la calle y la zanja (antes de que Obras Sanitarias procediera al entubado). Paralelamente lo hacían otros vecinos, momento ideal para luego, sacar el banquito, sentarse y retomar la charla.

Don Sacomani le permitía a un grupo de chicos ingresar con ramas, trozos de madera, para ser depositados en el fondo de su patio. De esta manera, quedaban resguardadas para armar la fogarata de “San Juan” y “San Pedro y San Pablo”, cada 24 y 29 de junio. Trajo a su memoria otros hechos, cuando ante el aumento de casos de poliomielitis, la gente comenzó a desinfectar con acaroina dentro de las zanjas.

Foto: Tres cuadros de la exposición, tres estilos de construcción que perduran todavía.

Pasaje Zeballlos en Villa Pueyrredón

Entre medianeras de tejido con pequeñas puertitas

Otra vecina nos contó que había nacido en el hospital Pirovano hace 82 años. Testigo desde entonces de los cambios del pasaje. Era nieta de propietarios de la época fundacional. Esta amable señora, nos solicitó, no publicar su nombre. Sus abuelos eran de origen piamontés y calabrés. Su relato comenzó por “los patios traseros”. Estaban delimitados con tejidos de alambre, postes de madera y puertitas, del mismo material. Todos podían circular por los fondos, a la casa del pariente. Se escuchaba  – el pregonar – de los vendedores ambulantes, como el  vendedor de pescado, cuya mercadería colgaba de un palo. Si había voluntad de compra, abrían recién la puerta de calle.

La panadería (esquina de E. Zeballos y J. Cabezón) se llamaba “Angelita”. Ésta tenía competidor, un vecino-vendedor, que lo traía de una panificadora en su presentación de pan de molde. A cien metros estaba el almacén de “Los gallegos” (Zeballos y Ladines). Hoy es un lugar imposible de reconocer como tal, por las modificaciones realizadas en la fachada.

El taller de Nuestra Sra. del Huerto

Ubicado desde “siempre”, en Av. Mosconi y Helguera, fue la primera Institución religiosa-educativa que se instaló en el barrio. El 12 de Octubre de 1915 comenzaron las clases gratuitas: “escuela taller” de labores, costura, telares y dibujo, que funcionó durante varias décadas. Alcira y las jóvenes del barrio acudían al mismo. Paralelamente las mamás en casa, cuidaban a los niños y realizaban los quehaceres domésticos. El colegio secundario se implementó varias décadas más tarde, convocando a formar parte a aquella joven generación.

Foto: Fachada principal del colegio N.S. del Huerto. Las palabras “ESCUELA TALLER…”, le imprimen un valor singular desde 1915.

Pasaje Zeballos de Villa Pueyrredón

Estanislao Severo Zeballos (Rosario 1854 – Liverpool 1923)

No es fácil explicar en pocos párrafos, su destacada personalidad. Evocamos a un relevante jurista, político, catedrático, historiador, periodista, etnógrafo, geógrafo, legislador y novelista argentino. Su interés por la geología y la geografía,  lo llevó  a explorar y describir territorios, costas, islas y mar  de Argentina, en 1878.

Fruto de estos viajes de estudio, dieron por resultado publicaciones como: “Una Descripción Amena de la República Argentina”. Está compuesta por el tomo 1: “Viaje al país de los Araucanos”. Tomo 2: “La región del trigo”. Tomo 3: “A través de las cabañas”. En sus páginas, se intercalan grabados realizados a partir de fotografías tomadas por Arturo Mathile, (suizo y compañero de expediciones). Otra consecuencia de sus estudios científicos fue la fundación del Instituto Geográfico.

Estanislao Zeballos

Foto: Izquierda: el Dr. Zeballos en plena expedición en 1879. Luce un poncho mapuche, acompañado por su caballo e instrumentos de medición con tecnología de avanzada (fototeca, museo Mitre). Derecha: pared lateral de su bóveda, con placas conmemorativas y de homenaje. Fotografía tomada por el Sr. Héctor A. Guevara (cuidador profesional, cementerio de la Recoleta, mayo 2021).
En síntesis, alrededor de veintitantos

El barrio cuenta con una veintena de pasajes como: El fogón, José de la Quintana, Alemania, Carlos M. Arrotea… sus callecitas cuentan con un ancho aproximado de entre 4 a 6 metros. Dividieron la tradicional manzana cuadrada, en bloques alargados por donde la relación frente-fondo de los terrenos, suele ser de iguales dimensiones. Para los fans de los pasajes, cortadas y callejones sin salida, sugerimos la lectura de:

  • “Pasajes” de Rolando H. Schere. Ediciones Colihue
  • “Los ignorados pasajes de Bs. As” de Eduardo L. Balcachán. Ediciones Corregidor
  • @pasajesBA

¿Recordás anécdotas, de algún pasaje del barrio? Te invitamos a escribirlas. A propósito, ¿sabes los nombres de los más cortos, en su extensión? Saludos con salud.

Autora de la nota: María Fernanda Gómez. Tecnicatura en turismo, Universidad del Salvador. Guía de turismo, Instituto Superior Perito Moreno. Ciudad de Buenos Aires.

FUENTES
  • clarin.com/ciudades/fuegos-san-pedro-san-pablo_0_r1q41GD8
  • Estanislao S. Zeballos de Gustavo Ferrari, archivo pdf
  • cdsa.aacademica.org/000-010/136.pdf

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