Secretos subterráneos bajo la piel de la ciudad

Historias Subterráneas
Después de cuatro siglos, si hay algo que no perdimos es el hábito de “cavar”. Seguimos como en aquel entonces, sacando toneladas de tierra pura a la superficie. Este pasado, se hace presente y se proyecta al futuro. En un libro, salieron a la luz historias que transcurrieron bajo la piel de la ciudad porteña, de sur a norte y de este a oeste.
El CAI

El Centro Argentino de Ingenieros (cai.org.ar), invitó a socios y público en general, a la presentación de un libro. Fue el 25 de abril pasado, en la modalidad Zoom. Su título: “Secretos Subterráneos”. El autor, Roberto Zaccagnini, ingeniero naval y mecánico recibido en la UBA. Actualmente se desempeña como coordinador de control de material rodante en subterráneos de Buenos Aires. Es un investigador apasionado por la historia de su lugar de trabajo, desde hace 30 años.

Roberto Zaccagnini
Ing. Roberto Zaccagnini, publicada en su libro

En su páginas, desarrolla las causas que llevaron a los orígenes de la construcción de las distintas líneas de subterráneos (metro) y su conexión con algunos ferrocarriles y estaciones terminales, material rodante, etc. También, menciona el trabajo de los “héroes anónimos”, desde los comienzos de la primera obra, hace 109 años, hasta la fecha.

Por otro lado, en su disertación, se mostraron, gráficos, dibujos, etc. con historias poco conocidas, en una forma amena e interesante. Puso de relieve el alto nivel tecnológico en aquella nueva forma de viajar “bajo tierra”, con fotos de época y actuales. Compartimos en esta nota unas pinceladas de esta brillante publicación.

Una visita inmediata

A partir de la exposición virtual, nació en mí el deseo de conocer el libro en persona, donado por el ingeniero a la biblioteca Luis A. Huergo, del CAI. Me encontré con un edificio majestuoso que hace honor a la institución. Durante mi estadía, la cordialidad de quienes trabajan allí, se puso de manifiesto en todo momento.

Biblioteca Ing. Huergo
Foto izquierda: primer piso e ingreso a la biblioteca Luis A. Huergo. Foto derecha: portada del libro.

La introducción del libro se desarrolla en un contexto histórico mundial, llevando al lector “sobre rieles”, de forma cronológica. Así, aparece la “A”, primera línea de metro porteño e iberoamericano en ser construida. Continúa hasta la “H”, el premetro e inclusive, las líneas que aún están en proyecto. Enfatizaremos en la línea B, algunos datos generales y anécdotas muy peculiares de este gran compendio.

La “B”, comienzos postergados que presagiaron un mismo final en su historia

Eran dos hermanos de apellido Lacroze. El nombre oficial de la línea fue: Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires. Pero era reconocida popularmente como “La Lacroze”. Ellos eran propietarios de una empresa privada argentina. Contaban en su haber, la experiencia de ofrecer servicios tranviarios con el ferrocarril Urquiza, etc. Primero fue a tracción a sangre y luego eléctricos.

Así, con esta trayectoria y antecedentes sin igual, obtuvieron el permiso para su construcción en 1912. Sería un servicio no sólo de pasajeros, sino de cargas y encomiendas en forma subterránea. Varias problemáticas a nivel nacional y mundial, contribuyeron con un gran atraso el comienzo de la obra.

Recién el 1° de octubre de 1928, se construye el primer tramo de la “B”, desde el entorno de las avenidas Lacroze y Corrientes, barrio Chacarita hacia la estación “Callao”, barrio San Nicolás.

Un viaje con el presidente de la nación

En dos años y un día, aconteció la inauguración de un túnel de 7 kilómetros. En octubre de 1930, llegó la extensión a la estación terminal Alem, al pie del Correo Central (hoy Centro Cultural Kirchner). En el viaje inaugural se contó con la presencia del presidente de la nación José Félix Uriburu.

Los planos, en un comienzo se realizaban a mano, con tinta china. En la página 167, se ejemplifican modelos de barandas de hierro que todavía le dan un toque único a la ciudad. Hemos encontrado una, con un diseño similar, distinguiéndose a simple vista junto al obelisco.

Barandas de hierro linea B
Algunas cosas que hacen única la línea B

Existió un contrato entre “La Lacroze” con el Mercado de Abasto (altura, estación Carlos Gardel). Permitía que un servicio especial, se desviara e ingresara –vía subsuelo- al mercado, llevando hortalizas y frutas. Producto de un incendio, se canceló tiempo después.

Locomotora Mercado del Abasto
Foto de la pág. 151, donde se observa la locomotora que transportaba la mercadería al Mercado de Abasto.

Los primeros coches se trajeron en la cubierta de un barco. Eran marcas inglesas y norteamericanas. Prestaron servicios hasta mediados de los 90. A partir de entonces se reemplazaron por otras unidades más modernas, aunque, compradas de segunda mano. Su origen: Japón y España.

Para reforzar esta flota, en la década del ´60, se construyeron unidades en la fábrica militar General San Martín. El libro también contempla fotografías del buque, con su particular carga de coches y locomotoras. Intervinieron, en su larga trayectoria, diferentes empresas constructoras, las cuales encararon la traza a diferentes metros de profundidad.

Tal ejemplo ocurrió con el tramo que pasa por debajo del arroyo Maldonado. La tierra extraída fue transportada hacia la costanera norte de la ciudad. Fue la primera línea que utilizó cospeles metálicos, acuñados en Nueva York.

El taller construido bajo la plaza Los Andes, se llama Rancagua. Se descubrieron algunos restos óseos en aquella superficie de 7500 m2. La causa: allí había existido el primitivo cementerio público del barrio Chacarita, luego trasladado al actual predio.

Los últimos tramos

La primera etapa incluyó las estaciones Tronador – Villa Ortúzar, su apertura: año 2003. Luego vinieron las últimas dos estaciones: Echeverría y Juan M. de Rosas, en un término de 8 años y 8 meses. Para quienes la esperábamos como futuros usuarios, parecía un cuento de nunca acabar.

Motorman subterráneo
Foto Izquierda: reproduce del libro: el motorman vistiendo uniforme, gorra y corbata, de época. Fotos Centro y derecha: detalle del actual uniforme gris, con idéntico diseño tanto para el personal femenino, como para el motorman, en este caso un hombre. Fueron sacadas, fuera de foco y de espalda, para reservar la identidad de los trabajadores, mayo de 2022.
Dicho sea de paso y con el libro en mano
  • En el mundo hay construidas 57 líneas de subterráneos.
  • Beijing es la más larga: 456 kilómetros de líneas férreas subterráneas, Buenos Aires cuenta con 56.7 kms. e Italia con tan sólo 1.8 kilómetros.
  • La apertura del trabajo de la línea A, la dio con la primera palada, el intendente de la ciudad. Trabajaron 1500 obreros, testigos de la llegada de los primeros coches fabricados en Bélgica e Inglaterra.
  • La ciudad cuenta hoy con 70 estaciones.
  • La tarifa del subte y tranvía estuvieron congeladas por 30 años.
  • Incluye mitos y leyendas.
Un compendio de 490 páginas, editorial Autores de Argentina, 2019

Sus fuentes fueron las bibliotecas: Congreso de la Nación, Luis A. Huergo, del arq. Aquilino González Podestá, etc. Esto se suma a libros comprados en el exterior, fotos personales, otras facilitadas por compañeros y AGN. Visitas al museo ferroviario, etc. Varios ejemplares partieron en forma de donación a bibliotecas de colegios industriales, universidades nacionales, públicas y privadas e internacionales como: Harvard, del Vaticano, etc.

Novedades de último momento

El libro, a la fecha de publicación de esta nota, se encuentra agotado. La librería que lo comercializó, es la histórica “Librería de Ávila” (A. Alsina 500, CABA). En breve, según confirmó el ingeniero, saldrá una segunda edición con 600 páginas y se comercializará en el mismo lugar.

La paleontología no está exenta a esta historia

Dos gliptodontes, detuvieron las obras… Se trataron de 2 corazas rígidas, del tipo de fauna extinguida hace miles de años. Una descubierta en pleno trabajo en la “D”. Este caparazón se exhibe en una vitrina en la estación Juramento, lugar cercano al sitio donde fue hallado.
El otro, en la “B”, fue unos meses después, mayo de 2000 (barrio Chacarita). Se lo puede visitar en el Museo Bernardino Rivadavia, CABA.

Villa Urquiza, estación cabecera con una exposición permanente de arte alusivo

Para finalizar este viaje por más de un siglo, llegamos a la moderna estación terminal de la “B”, llamada Juan Manuel de Rosas, barrio Villa Urquiza. Arriban y parten los coches, de un andén central desde el año 2013. En este ámbito, se hace referencia a su nombre, con obras de arte. Algunas, se encuentran amuradas a las paredes del túnel, visibles desde la plataforma. Se trata de caballos en movimiento, sin jinetes.

Sintetizan las tropas de Don Juan Manuel de Rosas, pintados en parte, de color rosado y otra tropilla con celestes-azulados. Estas identifican a su adversario, el gobernador entrerriano Justo José de Urquiza. La batalla final fue en 1861. Realizadas por el artista argentino, Julio Lavallén. También en vestíbulos, hay otras intervenciones de Andrés Waissman.

Fotos, mayo 2022, reproduce un friso con detalles que responden del porqué del nombre de la estación, etc. Foto 2, señalización de la línea “B”, con el color rojo que la diferencia de las otras.

Estación Rosas Línea B
Estamos seguros que si lees “Secretos subterráneos”, disfrutarás luego de otra manera, el viaje en los subtes porteños, apreciando el arte, recordando la historia con los nuevos y antiguos diseños, etc.

Eso sí, te sugerimos no hacerlo en hora pico.

Si quieres compartir alguna experiencia o anécdota, puedes escribir en un espacio con que cuenta el lector, por debajo de la nota. ¿Te acordás de las escaleras mecánicas de madera y de los duros asientos de algunas líneas?

Sobre la autora de la nota: María Fernanda Gómez (@destinosantelmo) Técnica en turismo, Universidad del Salvador. Guía de turismo, Instituto Superior Perito Moreno. Ciudad de Buenos Aires.
FUENTES
  • Revista Museo. Departamento de paleontología y vertebrados de la Universidad de La Plata. sedici.unlp.edu.ar
  • buenosaires.gob.ar/subte/noticias/el-subte-cumple-107-anos
  • Secretos subterráneos, historia del metro de Buenos Aires, Roberto Zaccagnini. 1era edición, 2019

Mi agradecimiento al bibliotecario, Sr. Daniel Canosa, de la biblioteca Luis A. Huergo.

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2 Comentarios

  • Recuerdo los espejos, las lámparas bellísimas y los asientos de madera de la línea A…como un volver al pasado, eso si intentando imaginar la moda de ese entonces reflejándose en esos espejos.

  • Gracias por este recorrido de kilómetros y décadas! Ya quiero comprar el libro del ingeniero Zaccagnini! Tendremos que esperar la nueva edición. Me encantaban los vagones de madera de la línea A, con esa luz particular, a pesar de que muchas veces temí que se desarmara y el ruido en algunas partes del trayecto era muy intenso.

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